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Ejercicio Semanal y Salud Cardiaca: Un Nuevo Análisis Revela Minutos Óptimos

05/24 2026

Un nuevo estudio ha arrojado luz sobre la relación entre la cantidad de actividad física semanal y la salud del corazón, sugiriendo que para obtener una protección realmente robusta contra las enfermedades cardiovasculares, se necesita mucho más ejercicio de lo que generalmente se recomienda. Mientras que las pautas actuales promueven un mínimo de 150 minutos, esta investigación postula que la cifra óptima para una reducción de riesgo significativa podría estar entre 560 y 610 minutos por semana. Este hallazgo invita a reconsiderar las recomendaciones para aquellos individuos con la motivación de ir más allá del umbral mínimo y buscar beneficios cardíacos superiores.

Las directrices de salud a nivel global aconsejan que los adultos se involucren en al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada a vigorosa, lo que incluye actividades como caminar a paso rápido, correr o andar en bicicleta. Esta recomendación, según el estudio de la Universidad Politécnica de Macao (China), ofrece una base sólida pero moderada para salvaguardar la salud cardiovascular. No obstante, el mismo estudio enfatiza que una defensa óptima podría exigir volúmenes de ejercicio notablemente mayores. Por ello, se sugiere la implementación de pautas diversificadas para guiar a las personas comprometidas a intensificar sus esfuerzos en la protección de su bienestar cardíaco.

Este análisis, de carácter observacional y, por tanto, incapaz de establecer una relación causal directa, examinó datos de 17.088 participantes del Biobanco del Reino Unido, recopilados entre 2013 y 2015. Los resultados indicaron que quienes cumplían con los 150 minutos de ejercicio semanal experimentaban una modesta disminución del riesgo cardiovascular, oscilando entre el 8% y el 9%. Esta reducción se mantuvo consistente independientemente del nivel de forma física de los participantes. Sin embargo, para lograr una protección "sustancial", definida como una disminución del riesgo superior al 30%, se requería una dedicación de entre 560 y 610 minutos de ejercicio a la semana, un nivel que solo alcanzaba el 12% de los participantes.

El estudio también reveló que la aptitud física inicial influye en la cantidad de ejercicio necesaria para obtener beneficios. Las personas con menor condición física requerían entre 30 y 50 minutos adicionales de actividad semanal en comparación con aquellas en mejor forma para lograr efectos similares. Por ejemplo, una reducción del 20% en el riesgo de eventos cardiovasculares exigía 370 minutos de ejercicio moderado a vigoroso para los menos aptos, frente a 340 minutos para quienes poseían una forma física superior. La investigación tomó en cuenta tanto los niveles de actividad física como la capacidad cardiorrespiratoria, medida a través del VO₂ máx., que evalúa la eficiencia del sistema cardiovascular y respiratorio durante el ejercicio intenso. A pesar de su solidez, el estudio reconoce ciertas limitaciones, como la posibilidad de que la muestra estuviera compuesta por individuos más sanos que la población general, y que la capacidad cardiorrespiratoria se estimó en lugar de medirse directamente, sin considerar el tiempo de inactividad o el ejercicio de baja intensidad.

Este trabajo es considerado de alta calidad por expertos como Julián Pérez Villacastín, catedrático de Cardiología de la Universidad Complutense de Madrid. No obstante, tanto él como José Luis López-Sedón, ambos vinculados a la plataforma Science Media Centre, coinciden en que las actuales recomendaciones de 150 minutos semanales siguen siendo perfectamente válidas para la mayoría de la población. Consideran que los hallazgos del estudio no deben interpretarse como una invalidación de las directrices vigentes, ni como una necesidad imperiosa de modificarlas de inmediato, sino como una indicación de que mayores volúmenes de actividad pueden ofrecer beneficios adicionales para quienes deseen y puedan realizarlos.