La estación de verano es ideal para la diversión y el goce familiar. Constituye un excelente período para el aprendizaje, especialmente para los más pequeños, quienes pueden potenciar su desarrollo sensorial mediante interacciones sencillas y estimulantes con el entorno. El contacto con diversas texturas, sonidos, tonalidades y temperaturas despierta su interés innato, motivándolos a explorar su ambiente de una manera segura y placentera. La doctora Yesmil Lajud, pediatra neonatóloga, destaca en Instagram que existen tres actividades principales para disfrutar con los bebés durante estos meses. Una de las más accesibles y entretenidas es el juego con burbujas. Este estimula la coordinación visual y motora de forma natural, ya que los bebés las observan flotar, las siguen con la mirada y procuran atraparlas, promoviendo así su atención y movimiento.
Además de las burbujas, la doctora Lajud sugiere actividades acuáticas, muy beneficiosas para contrarrestar el calor. Una piscina inflable con juguetes flotantes permite a los bebés experimentar con distintas texturas y temperaturas, salpicando y jugando libremente. Es crucial asegurar la supervisión constante y que el agua esté a una temperatura adecuada para la seguridad del bebé. Finalmente, los paseos al aire libre son otra excelente opción, adecuada para cualquier época del año, aunque particularmente disfrutable en verano. Estas salidas exponen al bebé a una variedad de sonidos, colores y aromas, enriqueciendo su percepción del entorno. Es importante elegir las horas menos calurosas del día para estas actividades y garantizar la comodidad del niño.
Existen muchas otras alternativas para fomentar el descubrimiento en los bebés durante el verano. Por ejemplo, el uso de instrumentos musicales suaves y canciones puede ayudar a desarrollar su audición. Otra propuesta es la “cesta del tesoro”, llena de objetos diversos para que el pequeño explore. Los juegos de luces y sombras, creando formas con las manos, y la “pesca de colores” para bebés que ya se sientan, son clásicos que captan su atención. La pintura comestible, siempre bajo vigilancia, también ofrece una experiencia sensorial rica. Estas siete actividades sensoriales simples están diseñadas para estimular los sentidos del bebé durante el verano, animándolos a explorar el mundo desde una perspectiva diferente y promoviendo un desarrollo integral y alegre.