En el ámbito del deporte femenino, comprender la influencia hormonal es clave para maximizar el rendimiento y preservar la salud. La doctora Carmen León, una autoridad en medicina deportiva, enfatiza la necesidad de adecuar las rutinas de ejercicio a las fases del ciclo menstrual, destacando cómo los estrógenos potencian la fuerza en la primera parte, mientras que la segunda es óptima para la oxidación de grasas. Asimismo, advierte sobre los peligros de una ingesta calórica insuficiente, que puede desembocar en el síndrome de deficiencia energética, con consecuencias graves para el sistema óseo y el equilibrio metabólico a largo plazo. La experta también recalca que el descanso adecuado y una hidratación y nutrición correctas son pilares fundamentales para la recuperación y para evitar lesiones y el sobreentrenamiento.
El 23 de mayo de 2026, la renombrada doctora Carmen León, figura prominente en la medicina deportiva española y jefa de los servicios médicos del Real Canoe, ofreció valiosos conocimientos sobre la fisiología femenina en relación con el ejercicio. En un diálogo enriquecedor con la ginecóloga oncóloga Alexandra Henríquez en el podcast 'Hoy tengo gine', la doctora León desglosó cómo las diferencias hormonales entre hombres y mujeres, particularmente el rol de los estrógenos, moldean el desarrollo muscular y óseo, influyendo también en la predisposición a ciertas lesiones. Hizo hincapié en que el ancho de las caderas en mujeres, que afecta el ángulo de las rodillas, incrementa el riesgo de lesiones del ligamento cruzado anterior, y la hiperpronación puede provocar problemas de rodilla.
La conversación se centró en la imperativa necesidad de ajustar los programas de entrenamiento al ciclo menstrual. Antes de la ovulación, los estrógenos favorecen el desarrollo de la fuerza y la utilización de hidratos de carbono, haciendo esta etapa idónea para ejercicios de resistencia. Por el contrario, durante la fase de ovulación, la hormona relaxina relaja ligamentos y tendones, aumentando la vulnerabilidad a lesiones. Esta segunda etapa es perfecta para el ejercicio cardiovascular y la quema de grasa, dada la mayor dependencia del cuerpo a las grasas como fuente de energía.
Además, la Dra. León puso en alerta sobre el “síndrome de deficiencia energética”, una condición silenciosa pero peligrosa en el deporte femenino, que se manifiesta cuando la energía disponible no es suficiente para mantener las funciones corporales esenciales, más allá del ejercicio. Esta deficiencia, a menudo ignorada, puede llevar a trastornos como la amenorrea (ausencia de menstruación), osteoporosis, y desórdenes alimentarios como la anorexia nerviosa. Advirtió que el cuerpo prioriza el rendimiento deportivo, desviando recursos vitales de otras funciones, lo que a largo plazo compromete la salud ósea y el equilibrio hormonal. Una ingesta calórica adecuada y un aumento progresivo de la carga de entrenamiento son cruciales.
Finalmente, la especialista destacó la vital importancia del descanso. Enfatizó que la asimilación del entrenamiento y la recuperación muscular ocurren durante la noche, cuando el cuerpo realiza procesos reparadores fundamentales. Un descanso insuficiente, junto con una hidratación y nutrición inadecuadas, puede conducir a la fatiga crónica, el sobreentrenamiento y un mayor riesgo de lesiones.
Este análisis profundo sobre la interacción entre la fisiología femenina y el ejercicio nos invita a una reflexión crucial sobre la práctica deportiva consciente y saludable. Nos enseña que para las mujeres, el entrenamiento no debe ser una réplica del masculino, sino un camino adaptado que respete y potencie las particularidades de su cuerpo. La perspectiva de la Dra. Carmen León no solo promueve un mejor rendimiento, sino que resalta la salud a largo plazo como el objetivo primordial, un mensaje empoderador para todas las deportistas.