El pasado 1 de octubre, el Auditorio Edgar Neville se transformó en un epicentro de saber, albergando el Muy Science Fest Málaga. Cientos de personas, desde los más jóvenes hasta los adultos, se congregaron para sumergirse en una tarde dedicada a la ciencia. El ambiente estuvo impregnado de un espíritu de descubrimiento compartido, con investigadores de múltiples campos y una audiencia ávida de aprender y dejarse asombrar por relatos que conectan directamente con nuestra existencia diaria.
Con Jandro como anfitrión, el festival congregó en un mismo espacio a eminencias de la evolución humana, la genética, la historia antigua, las matemáticas, la inteligencia artificial y la astronomía. Esta ecléctica mezcla de ponencias hizo del evento una oportunidad única para comprender que detrás de las interrogantes más comunes se esconden años de investigación, y que las explicaciones científicas pueden ser accesibles y cautivadoras.
El paleoantropólogo Antonio Rosas, del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, invitó a la audiencia a contemplar la evolución humana desde una perspectiva más amplia. Contrario a la visión lineal que a menudo se ha presentado, Rosas destacó la diversidad de especies humanas que coexistieron, como neandertales, sapiens y denisovanos. Subrayó que las poblaciones no africanas aún portan una pequeña porción de ADN neandertal, un legado que continúa siendo objeto de estudio por su potencial influencia en nuestra biología, especialmente en el sistema inmunológico. Para los niños, esta narrativa transforma la evolución en una fascinante epopeya de la humanidad, llena de descubrimientos que reconfiguran nuestra comprensión del pasado.
Antón Alvar Nuño, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Málaga, transportó a los asistentes a la antigua Roma a través de una pequeña pero enigmática pieza: una laminilla de plomo descubierta cerca de Casabermeja. Este objeto, grabado con una maldición dirigida a Marco Domicio Nigro, es un ejemplo de las 'defixiones' romanas, utilizadas para invocar fuerzas sobrenaturales. Más allá de su misticismo, la pieza revela intrincadas conexiones culturales, lingüísticas y de creencias en un Mediterráneo romano mucho más diverso de lo que solemos imaginar. La arqueología, a través de estos hallazgos minúsculos, nos abre una ventana a la vida cotidiana, los temores y las interacciones de civilizaciones milenarias.
Lluís Montoliu, investigador del CSIC, abordó un tema fascinante y personal: el origen de los colores de la piel, los ojos y el cabello. Partiendo de la premisa de que los seres humanos compartimos el 99.9% de nuestro genoma, Montoliu explicó la influencia de la melanina en la pigmentación y cómo la adaptación a diferentes entornos del planeta ha dado forma a la diversidad de tonos de piel. También habló sobre el albinismo, una condición genética que no solo afecta el color, sino que puede tener implicaciones significativas para la visión. Un dato curioso que compartió fue que el color azul de los ojos no se debe a un pigmento, sino a un fenómeno de dispersión de la luz, una excelente manera de ilustrar a los más pequeños cómo la ciencia se manifiesta en lo cotidiano.
Las intervenciones de Mercedes Siles y María José Escalona resonaron especialmente con el público, al tratar sobre la inteligencia artificial, una tecnología que ya forma parte del día a día de muchos niños y adolescentes. Mercedes Siles, catedrática de Álgebra de la Universidad de Málaga, explicó que los algoritmos son conjuntos de instrucciones para resolver problemas, presentes tanto en tareas simples como en sistemas complejos de recomendación. Alertó sobre la importancia de considerar los sesgos y la falta de transparencia en estos sistemas, enfatizando que la tecnología no es neutral, sino que depende de los datos, los objetivos y las personas que la crean y la usan.
Por su parte, María José Escalona, catedrática de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Sevilla, explicó cómo se construyen los agentes de IA, destacando la necesidad de definir objetivos claros, tareas específicas y procesos escalonados. Sus ideas son valiosas para las familias: enseñar a los niños que las herramientas digitales son auxiliares, no sustitutos del pensamiento crítico, y que detrás de cada respuesta automática hay decisiones humanas. Esto fomenta una comprensión más profunda y un uso más consciente de la tecnología.
La astrónoma Ascensión del Olmo, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía-CSIC, clausuró las ponencias con un viaje cósmico. Recordó cómo en apenas un siglo, la astronomía pasó de cuestionar la existencia de otras galaxias a estudiar miles de ellas, buscando comprender su evolución. Su charla llevó al público a una de las grandes aventuras científicas actuales: la observación del universo para desentrañar su historia. Cada telescopio, cada imagen del cielo y cada nuevo dato abre más preguntas de las que responde. La astronomía ofrece una oportunidad única para la interacción familiar, desde la simple observación de la Luna hasta profundas conversaciones sobre estrellas, planetas y nuestro lugar en el cosmos.
La ceremonia de entrega de los Premios Mujeres Científicas fue uno de los momentos más emotivos del festival. Estos galardones honraron a cuatro investigadoras andaluzas cuyas trayectorias impactan directamente en nuestra vida: el cuidado de los océanos, la salud cerebral, las alergias y la ciencia forense. Cristina Alonso Moreno fue premiada en Oceanografía por su estudio del Mediterráneo y los efectos del cambio climático. Inés Moreno González recibió el reconocimiento en Neurociencia por su investigación en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. En Biomedicina, el premio fue para Cristobalina Mayorga, especialista en alergias a fármacos. Marta Ferreiro González, investigadora en química forense, completó este grupo de destacadas científicas. Para los niños, observar a estas mujeres investigando y recibiendo reconocimiento es una forma poderosa de ampliar sus horizontes y comprender que la ciencia necesita talento diverso, fomentando así futuras vocaciones científicas.