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Comprendiendo por qué los bebés sacan la lengua: señales, desarrollo y cuándo consultar al pediatra

08/29 2026
Este artículo profundiza en un comportamiento frecuente en los primeros meses de vida de los bebés: sacar la lengua. Abordamos las diversas interpretaciones de este gesto, desde la exploración natural del mundo que los rodea hasta señales específicas relacionadas con la alimentación o la interacción. Te ofrecemos una guía detallada sobre cómo este movimiento evoluciona con la edad y te ayudamos a discernir entre un comportamiento normal y situaciones que podrían requerir una consulta médica.

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El enigmático gesto de sacar la lengua en los bebés: ¿Normalidad o señal?

Cuando un recién nacido o un bebé pequeño expulsa su lengua, es natural que los padres se pregunten si hay un motivo subyacente. Este comportamiento es bastante común durante las primeras etapas del crecimiento. La boca representa una de las principales vías para que los infantes descubran su entorno. Además, en esta fase, los movimientos de la lengua y los reflejos vinculados a la nutrición todavía están en proceso de maduración.

La imitación en los primeros días de vida: la lengua como espejo

Un estudio publicado en Developmental Psychology reveló que los bebés pueden imitar movimientos faciales, incluso el de sacar la lengua, desde los primeros días. En una investigación con 115 recién nacidos, se observó que los bebés replicaban el gesto de sacar la lengua con mayor frecuencia e intensidad cuando un adulto lo realizaba. Esta capacidad precoz de imitación sugiere una forma temprana de interacción, que va más allá de la simple estimulación. Este descubrimiento resalta la sofisticación de las capacidades de los recién nacidos, aunque no implica que cada vez que un bebé saque la lengua esté imitando.

Comprendiendo el significado: Sacar la lengua según la edad del bebé

Para descifrar el significado detrás de este gesto, es crucial considerar la edad del infante, el contexto en que se produce y la presencia de otras señales que lo acompañen. Lo que un recién nacido hace con la lengua puede no tener la misma implicación que en un bebé de siete meses, ya que el desarrollo y las necesidades varían con el tiempo.

De 0 a 3 meses: Reflejos, necesidad de alimento y primeros descubrimientos

En sus primeros tres meses, el acto de sacar la lengua a menudo se vincula con los reflejos de alimentación. El reflejo de protrusión lingual, por ejemplo, es una respuesta automática que ayuda al bebé durante la succión y madura con el tiempo. También puede ser una señal de hambre, especialmente si se acompaña de otros indicadores como la búsqueda de alimento con la boca o llevarse las manos a ella. En esta etapa, el bebé también comienza a explorar su propia boca, descubriendo sus labios y encías.

De 3 a 6 meses: La lengua adquiere autonomía y propósito

Entre los tres y seis meses, los bebés se vuelven más conscientes de su entorno y disfrutan de las interacciones faciales y vocales. Es común que saquen la lengua mientras observan a los adultos, respondiendo a sus gestos o simplemente experimentando con sonidos y movimientos labiales. Este control voluntario de la boca es un hito en su desarrollo, permitiéndoles descubrir que pueden mover la lengua de diversas maneras y provocar reacciones en los adultos. Si el bebé se alimenta adecuadamente, gana peso y muestra un desarrollo normal, este gesto es una parte natural de su crecimiento.

A partir de los 6 meses: Entretenimiento, exploración y nuevas texturas

Desde los seis meses, sacar la lengua puede transformarse en una forma de entretenimiento. El bebé descubre que puede producir sonidos, hacer ruiditos con la boca y generar risas en los adultos, lo que refuerza el deseo de repetir el gesto. Esta etapa coincide con la introducción de alimentos sólidos, donde el bebé aprende a coordinar la lengua para manejar diferentes texturas. Sacar la lengua durante las comidas puede ser parte de este aprendizaje o simplemente exploración, sin que necesariamente indique aversión a un alimento o falta de preparación para comerlo.

Observando el contexto: Más allá de la frecuencia del gesto

Más allá de contar la frecuencia con la que el bebé saca la lengua, es fundamental observar cuándo lo hace. Si ocurre antes de la alimentación, junto con otras señales de hambre, podría ser su manera de pedir comida. Si sucede durante el juego o en respuesta a una mueca tuya, es probable que esté explorando la interacción. Durante las comidas, este gesto forma parte del proceso de aprendizaje para controlar la lengua y manejar nuevas texturas. Observar cómo mueve la lengua, su movilidad y si puede volver a introducirla, proporciona información valiosa sobre su desarrollo.

Cuándo la precaución se vuelve necesaria: Consultar al profesional de la salud

Aunque sacar la lengua es generalmente inofensivo en un bebé sano que se alimenta y desarrolla con normalidad, existen situaciones en las que una consulta pediátrica es aconsejable. Se recomienda buscar asesoramiento médico si el bebé experimenta dificultades persistentes para prenderse al pecho o al biberón, si las tomas son ineficaces o prolongadas, si parece cansarse al comer, si tose o se atraganta con frecuencia, o si no está ganando peso adecuadamente. También es importante consultar si la movilidad de la lengua es limitada, si no puede sacarla completamente o si presenta una forma de corazón al hacerlo, ya que estos pueden ser signos de anquiloglosia, o frenillo lingual corto. La Academia Americana de Pediatría enfatiza que la apariencia del frenillo por sí sola no es suficiente para un diagnóstico, sino que lo crucial es evaluar si hay una limitación real del movimiento de la lengua y su impacto en la alimentació