La dilatación de los vasos sanguíneos inducida por las altas temperaturas ralentiza el flujo de sangre de regreso al corazón. Además, es común que el cuerpo retenga más líquidos durante el embarazo, lo que se suma a la presión que el útero ejerce sobre las venas de las piernas, dificultando aún más la circulación. La hinchazón tiende a acentuarse si se permanece de pie o caminando por períodos prolongados, siendo más notoria al final del día.
Para contrarrestar la hinchazón, se aconseja elevar las piernas durante 15 a 20 minutos varias veces al día, lo cual favorece el retorno venoso. El uso de medias de compresión suave también es beneficioso para mejorar el flujo sanguíneo y reducir la acumulación de líquidos. Mantenerse activa con caminatas regulares, natación o ejercicios simples como mover los tobillos, estimula la circulación y previene la retención sanguínea en las extremidades inferiores. Las duchas con agua fresca, aplicadas desde los tobillos hacia arriba, pueden proporcionar un alivio inmediato.
Es fundamental evitar largos períodos de inactividad, ya sea de pie o sentada. Se recomienda tomar descansos frecuentes para caminar si el trabajo implica estar sentada por mucho tiempo. Optar por ropa holgada y transpirable, fabricada con materiales naturales como el algodón o el lino, y elegir calzado cómodo que no comprima los pies, es crucial. La hidratación constante, incluso sin sentir sed, es vital, complementando el consumo de agua con alimentos ricos en líquidos como el melón o la sandía. Finalmente, es prudente evitar las horas de mayor calor y procurar descansar en ambientes frescos y bien ventilados. Ante molestias persistentes, se debe consultar al ginecólogo.