Durante mucho tiempo, la idea de que la pérdida de peso se lograba simplemente ingiriendo menos alimentos y aumentando la actividad física fue la norma. Sin embargo, esta perspectiva pasa por alto los múltiples elementos que influyen en el peso corporal. La genética, el metabolismo, los niveles de estrés, los patrones de sueño, el entorno en el que vivimos e incluso las respuestas biológicas del propio organismo ante la restricción calórica, son factores determinantes que se suelen obviar en un enfoque simplista. No se trata solo de la cantidad que comemos, sino de cómo nuestro cuerpo procesa y reacciona a esa comida, influenciado por una serie de variables individuales.
La idea de que una persona con obesidad solo necesita "comer menos" a menudo falla porque no considera la singularidad de cada individuo. Mensajes tan genéricos no tienen en cuenta los desafíos diarios, el contexto social, los hábitos arraigados, la predisposición genética y las particularidades fisiológicas de cada uno. La persistencia de estas recomendaciones, que se han mantenido por décadas, no ha logrado revertir el creciente problema de la obesidad en la sociedad. En lugar de generar cambios positivos, hemos visto un aumento continuo de las tasas de sobrepeso y obesidad, lo que sugiere que el enfoque tradicional es insuficiente.
Cuando una persona con obesidad se somete a una dieta restrictiva, el cuerpo no interpreta esta situación como un deseo de perder peso, sino como una posible amenaza a su supervivencia. Históricamente, el organismo ha desarrollado mecanismos para almacenar energía como una medida preventiva ante la escasez. Por lo tanto, al reducir la ingesta de alimentos, el cuerpo tiende a activar defensas fisiológicas que dificultan la pérdida de peso y fomentan el almacenamiento de energía. El cuerpo se esfuerza por mantener un peso estable al que está acostumbrado, lo que genera obstáculos biológicos significativos frente a los intentos de cambio.
La variabilidad en la evolución del peso entre dos personas que consumen cantidades similares de alimentos es un fenómeno común que se explica por múltiples factores. El gasto energético, que incluye la actividad física, la termogénesis y las particularidades metabólicas, difiere enormemente entre individuos. Además, elementos como la genética, las hormonas, el sueño y el estrés, aunque menos evidentes, desempeñan un papel crucial. En la práctica clínica, a menudo se observa que los pacientes no responden de la misma manera a los mismos enfoques dietéticos, lo que resalta la necesidad de personalizar las intervenciones.
La solución al problema de la obesidad rara vez radica únicamente en la cantidad de comida. El enfoque debe desplazarse hacia la calidad de los alimentos. Los productos que favorecen la obesidad suelen ser menos saciantes y más gratificantes sensorialmente, lo que dificulta un control efectivo de la ingesta. De poco sirve reducir porciones si la base de la alimentación sigue siendo poco nutritiva. Aunque no existen alimentos prohibidos ni milagrosos para adelgazar, la predominancia de ciertos grupos alimenticios, como verduras, legumbres, frutas enteras y cereales integrales, facilita un proceso de pérdida de peso más sostenible. Estos alimentos, ricos en fibra, agua y proteínas, promueven la saciedad y ayudan a establecer hábitos alimentarios duraderos.
Aitor Sánchez enfatiza la importancia de una dieta rica en verduras, hortalizas, frutas enteras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. Estos alimentos, por su alto contenido en fibra, agua y proteínas, contribuyen a una mayor sensación de saciedad, lo que facilita el mantenimiento de una alimentación saludable a largo plazo. Además, aconseja reducir el consumo de dulces, bebidas azucaradas y productos ultraprocesados. No se trata de eliminarlos por completo, sino de evitar que constituyan la base de la dieta diaria. Sánchez también cuestiona la necesidad de imponer un número fijo de comidas al día, sugiriendo que es más importante encontrar un patrón alimentario que sea sostenible y se adapte a las circunstancias individuales de cada persona.