El envidiable estado físico de Susanna Griso a sus 56 años, evidenciado durante su luna de miel en la Costa Brava, es el resultado de un compromiso inquebrantable con un estilo de vida saludable. Su rutina integra una alimentación equilibrada con un programa de ejercicio que combina pilates, entrenamiento de fuerza y actividad cardiovascular. Este enfoque integral, sostenido a lo largo del tiempo, no solo le permite mantener una figura tonificada, sino que también contribuye a su salud general, demostrando que la constancia es fundamental para un bienestar duradero. La presentadora se ha convertido en un referente de cómo el cuidado personal puede trascender la edad.
En el corazón de la idílica Costa Brava, el 8 de agosto de 2026, la reconocida periodista Susanna Griso, disfrutando de su luna de miel junto a su esposo Luis Enríquez Nistal, capturó la atención de todos, no solo por su felicidad personal, sino por su asombrosa forma física. A sus 56 años, Griso exhibe un cuerpo tonificado, con brazos fuertes, piernas definidas y un abdomen firme, que son el testimonio visible de años de dedicación a un estilo de vida consciente.
La presentadora de ‘Espejo Público’ desmiente cualquier mito de dietas milagrosas o entrenamientos extremos. Su secreto reside en la perseverancia y en una filosofía de vida que abarca tres pilares fundamentales: una alimentación equilibrada, ejercicio regular y hábitos saludables. Estos elementos, según sus propias palabras, son la fórmula para mantenerse en óptimas condiciones.
Desde hace más de 20 años, el pilates ha sido un compañero inseparable en la vida de Susanna Griso. Adoptado poco después de su maternidad, esta disciplina se ha mantenido como un elemento constante en su rutina. Ella misma enfatiza la importancia de combinar diferentes tipos de ejercicio para trabajar el cuerpo de manera integral.
Además del pilates, su jornada comienza con una sesión matutina de cardio, levantándose alrededor de las cuatro y media de la madrugada para dedicar entre 50 y 60 minutos a la bicicleta estática o la elíptica. Esta práctica temprana no solo impulsa su energía para el día, sino que también complementa su entrenamiento general. Sumado a esto, realiza dos sesiones semanales de entrenamiento de fuerza, empleando mancuernas, bandas elásticas y su propio peso corporal, con un enfoque particular en la tonificación de brazos, hombros y espalda. Griso reconoce que, además de su esfuerzo, una buena genética también juega un papel a su favor.
Los expertos en salud y bienestar coinciden en la eficacia de la combinación de pilates, entrenamiento de fuerza y cardio, especialmente a partir de los 50 años. Esta etapa de la vida requiere una atención especial para preservar la masa muscular, fortalecer los huesos y mantener la movilidad. Teresa Vázquez de Castro, especialista en pilates de Club Pilates España, subraya que el pilates fortalece la musculatura profunda, mejora la postura, el equilibrio y la estabilidad, con un bajo impacto en las articulaciones.
La modalidad de Pilates Reformer, que utiliza una máquina con muelles, permite una resistencia progresiva, adaptándose a las necesidades individuales y trabajando con mayor precisión la fuerza, la movilidad y la flexibilidad. Esta variante es particularmente recomendada durante la menopausia, cuando el riesgo de pérdida de masa muscular y densidad ósea aumenta.
Carmelo Pelegrín, entrenador de ImpulsaFit, complementa esta visión, explicando que el entrenamiento de fuerza es crucial para quienes buscan adelgazar, tonificar y prevenir la flacidez. La combinación de cardio y fuerza no solo mejora la silueta y controla el peso, sino que también ayuda a conservar el músculo mientras se reduce la grasa corporal. Ambos tipos de entrenamiento se refuerzan mutuamente: el cardio mejora la salud cardiovascular y aumenta el gasto energético, mientras que la fuerza fortalece músculos, tendones y articulaciones, previniendo lesiones y fomentando un envejecimiento más activo y saludable.
Junto al ejercicio, la alimentación constituye el otro pilar fundamental en el estilo de vida de Susanna Griso. Lejos de seguir dietas restrictivas, la periodista aboga por una alimentación consciente y variada durante todo el año, en línea con las recomendaciones nutricionales de una dieta mediterránea. Esta incluye una alta ingesta de pescado, verduras, frutas, legumbres, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y cereales integrales.
Un ejemplo de su enfoque es su desayuno, que compartió en redes sociales: granola casera, tostadas con jamón, frutos secos y aceite de oliva. Esta combinación aporta hidratos de carbono complejos, proteínas de calidad y grasas saludables. La doctora María José Crispín, nutricionista de la Clínica Menorca, enfatiza la importancia de un desayuno equilibrado para aportar energía, promover la saciedad y mantener un peso saludable, liberando energía de forma progresiva y evitando los picos de glucosa. Incluir proteínas en el desayuno es especialmente relevante a partir de los 40 y 50 años, cuando el organismo tiende a perder masa muscular.
En síntesis, la vitalidad y el físico de Susanna Griso a sus 56 años no son fruto del azar, sino de un estilo de vida riguroso y bien pensado. Su compromiso con el pilates, el entrenamiento de fuerza, el cardio y una alimentación mediterránea equilibrada es la clave de su bienestar integral, sirviendo de inspiración para muchos en la búsqueda de una vida saludable y plena a cualquier edad.
El caso de Susanna Griso es un testimonio inspirador de que la edad es solo un número cuando se trata de bienestar. Su disciplina y enfoque holístico hacia la salud nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la constancia en nuestros propios hábitos. En un mundo que a menudo busca soluciones rápidas, Griso nos recuerda que la verdadera transformación yace en el compromiso diario con nuestro cuerpo y mente. Su ejemplo nos alienta a adoptar prácticas saludables no como una carga, sino como una inversión a largo plazo en nuestra calidad de vida, demostrando que con dedicación, es posible irradiar vitalidad y fuerza en cada etapa de la existencia.