En la búsqueda constante de una vida más saludable y un cuerpo tonificado, a menudo nos encontramos con diversas opciones de ejercicio. Sin embargo, el reconocido entrenador Marcos Flórez, director de Estarenforma, arroja luz sobre un método sorprendentemente eficaz y a menudo subestimado: subir escaleras. Contrario a la popularidad de la cinta inclinada, Flórez sostiene que la simple acción de ascender un escalón tras otro representa un desafío biomecánico y fisiológico mucho mayor para nuestro organismo, ofreciendo beneficios significativos para la quema de calorías y el fortalecimiento muscular, especialmente en glúteos y muslos.
La clave de la eficacia de subir escaleras radica en la necesidad de levantar todo el peso corporal con cada paso, un esfuerzo que activa de manera intensa la parte inferior del cuerpo, incluyendo glúteos, muslos y tobillos, así como la musculatura estabilizadora del tronco. Este proceso difiere fundamentalmente de caminar, donde el desplazamiento del peso es casi horizontal, resultando en una resistencia considerablemente menor. Esta diferencia se traduce en un mayor consumo de oxígeno y un aumento en las pulsaciones al subir escaleras, lo que indica un trabajo cardiovascular más exigente.
Las cifras hablan por sí solas: Marcos Flórez estima que el gasto energético al subir escaleras puede ser hasta 2.5 veces superior al de caminar. Mientras que media hora de caminata puede quemar alrededor de 180 calorías, el mismo tiempo dedicado a subir escaleras podría alcanzar aproximadamente las 450 calorías. Pero más allá de las calorías, este ejercicio destaca por su impacto en el desarrollo muscular, ofreciendo un trabajo más completo y eficaz para glúteos y muslos. La intensidad inherente a subir escaleras, aunque desafiante, es precisamente lo que la convierte en una opción tan valiosa para mejorar la condición física.
Un error común que muchas personas cometen al abordar este ejercicio es intentar subir las escaleras lo más rápido posible. Flórez advierte que esta estrategia suele ser contraproducente, llevando a la fatiga prematura. En su lugar, recomienda mantener un ritmo que permita sostener la actividad entre 15 y 20 minutos. Para quienes encuentren esto demasiado difícil al principio, el entrenamiento por intervalos es una excelente alternativa: alternar 30 segundos de alta intensidad con 60 o 90 segundos de ritmo suave, repetidamente durante unos 20 minutos. Este enfoque no solo mejora la resistencia cardiovascular, sino que también facilita la adaptación progresiva al ejercicio.
No es necesario vivir en un edificio de varios pisos para cosechar los beneficios de subir escaleras. Pequeños cambios en el día a día, como optar por las escaleras en lugar del ascensor para unos pocos pisos, pueden marcar una gran diferencia. Flórez sugiere empezar con una meta alcanzable, como subir dos pisos y luego usar el ascensor, e ir aumentando gradualmente. En pocos días, la mejora en la capacidad física será notable. Si solo tuviera que recomendar un entrenamiento de 20 minutos, Flórez priorizaría subir escaleras, seguido de caminar con inclinación y, finalmente, correr, destacando el equilibrio único de este ejercicio para el fortalecimiento muscular y cardiovascular con un impacto moderado.