En el proceso de desarrollo infantil, es común que los niños comiencen a notar las diferencias físicas entre ellos y sus compañeros. Uno de los aspectos que a menudo genera inseguridad es la estatura. Cuando un niño expresa preocupación por ser más bajo que otros, los padres pueden sentirse tentados a ofrecer respuestas rápidas para tranquilizarlos. Sin embargo, la Dra. Silvia Álava, psicóloga experta en salud general sanitaria y educativa, enfatiza la necesidad de un enfoque más reflexivo. Sus consejos, compartidos durante el evento Family Xperience: "Crecer con salud", sugieren que la clave reside en acompañar a los hijos, sin invalidar sus sentimientos ni permitir que la estatura defina su identidad, buscando fortalecer su autoconcepto integralmente.
La primera estrategia crucial es la escucha activa. Cuando un niño manifiesta sentirse más bajo, es fundamental indagar qué significa esa percepción para él y cómo le afecta emocionalmente. Preguntas como "¿Qué te hace sentir eso?" o "¿Ha sucedido algo en la escuela?" pueden revelar las verdaderas inquietudes detrás de la comparación. No es lo mismo una simple curiosidad sobre el crecimiento que un sentimiento de exclusión o burla por parte de sus pares. Esta conversación inicial permite a los padres comprender la profundidad de la emoción y ofrecer un apoyo más específico y empático, evitando respuestas superficiales que puedan minimizar la experiencia del niño.
Una vez que se ha escuchado al niño, el siguiente paso es validar sus emociones sin necesariamente respaldar sus conclusiones. Si el pequeño expresa tristeza, frustración o enojo por su altura, es vital reconocer esos sentimientos. Álava subraya que "validar una emoción no implica aprobar la interpretación del niño, sino comprender cómo se siente". Frases como "Entiendo que te sientas triste por esto" o "Veo que te molesta sentirte más pequeño" son ejemplos de cómo los padres pueden mostrar empatía, haciendo que el niño se sienta comprendido. Este reconocimiento es fundamental para que el niño aprenda a identificar y gestionar sus emociones, creando un espacio seguro para expresarlas.
Finalmente, se aborda la fase de reparación, que consiste en ayudar al niño a reinterpretar su preocupación. Es vital evitar que la altura se convierta en el foco principal de su autoimagen. En lugar de negar su estatura, los padres deben destacar sus otras cualidades y habilidades positivas. Álava sugiere recordar al niño sus fortalezas en áreas como el estudio, el deporte, la amistad o cualquier otra característica que lo haga especial. Al enfatizar que su valor trasciende su tamaño físico, se refuerza la idea de que la altura es solo una parte de quién es, y no el todo, promoviendo una autoestima sólida y diversificada.
Los adultos, sin darse cuenta, pueden influir negativamente en la percepción que los niños tienen de su altura. Comentarios recurrentes por parte de familiares sobre lo "pequeñito" que es un niño, o preguntas constantes sobre "cuándo dará el estirón", pueden hacer que el niño interiorice que su estatura es una preocupación constante o un defecto. Es esencial tratar el tema de la altura con naturalidad, evitando que se convierta en el eje central de las conversaciones familiares. La Dra. Álava también advierte contra la sobreprotección o la infantilización de los niños más bajos, instando a tratarlos según sus capacidades y no basándose en su físico, permitiéndoles asumir responsabilidades y participar en actividades como cualquier otro niño.
Es importante estar atentos a las interacciones del niño en el entorno escolar. Si el niño es objeto de burlas, apodos o comparaciones hirientes por su estatura, es crucial intervenir. La psicóloga insiste en que "si un niño o niña sufre, no es un asunto menor; hay que detenerlo automáticamente". Los padres deben escuchar a sus hijos si reportan intimidación y colaborar con el centro educativo para abordar la situación. En última instancia, la estatura de un niño no debería ser un problema para su autoestima o salud mental. La clave está en cómo los padres y el entorno hablan sobre la altura, cómo responden a las preocupaciones infantiles y qué importancia se le da a esta característica en la construcción de su identidad.
En resumen, la Dra. Silvia Álava propone un método de tres fases (escuchar, validar y reparar) para acompañar a los niños que se preocupan por su estatura, promoviendo una visión integral de su valía personal. Este enfoque busca trascender la simple apariencia física y fomentar una autoestima basada en todas sus cualidades y habilidades.