Este artículo explora a fondo la gastrostomía, un procedimiento médico que proporciona nutrición directamente al estómago a través de una sonda abdominal. La información, proporcionada por el Dr. José Carlos Marín Gabriel, gastroenterólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, abarca desde la técnica y sus indicaciones principales hasta las alternativas existentes y los avances en investigación. Se enfatiza la importancia de una correcta selección de pacientes, la formación de los cuidadores y el manejo adecuado de la sonda para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida. Además, se desmitifican algunas creencias comunes sobre este procedimiento, destacando que no es una solución universal para todas las dificultades de alimentación y que su efectividad depende del contexto clínico del paciente.
El 4 de junio de 2026, el Dr. José Carlos Marín Gabriel, reconocido especialista en aparato digestivo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y director científico del Instituto Clínico del Aparato Digestivo (ICAdig), detalló el procedimiento de gastrostomía. Esta técnica consiste en la inserción de una sonda de alimentación directamente en el estómago, a través de la pared abdominal, con la guía de un endoscopio. Su propósito principal es asegurar la nutrición en individuos que, a pesar de tener un sistema digestivo funcional, enfrentan obstáculos significativos para tragar alimentos de manera segura por vía oral.
Las afecciones neurológicas, como accidentes cerebrovasculares o esclerosis lateral amiotrófica (ELA), y los tumores en áreas como la cabeza, el cuello o el esófago, que impiden una deglución normal, figuran entre las razones más frecuentes para recurrir a una gastrostomía endoscópica percutánea (PEG). Es fundamental recalcar que este no es un tratamiento de emergencia, sino una intervención planificada dentro de una estrategia nutricional más amplia, que se lleva a cabo en un lapso de veinte a cuarenta minutos, permitiendo la alimentación pocas horas después.
Existen indicaciones especiales que amplían el uso de la gastrostomía más allá de las dificultades para tragar. En casos de gastroparesia severa, la sonda puede extenderse hasta el intestino delgado para sortear un estómago con vaciamiento lento. En pacientes con Parkinson avanzado, se utiliza para administrar medicación específica, mejorando el control de los síntomas neurológicos. Una tercera aplicación es la gastrostomía descompresiva, que busca aliviar la obstrucción intestinal en contextos paliativos, aunque esta última ha sido en gran parte suplantada por técnicas más innovadoras como el baipás gastrointestinal mediante ecoendoscopia.
El Dr. Marín Gabriel también abordó la transición de la sonda nasogástrica a la gastrostomía, señalando que la primera es adecuada para necesidades nutricionales de corta duración (menos de cuatro semanas). Sin embargo, para periodos más extensos, la gastrostomía se convierte en la opción preferente debido a su mayor comodidad, menor riesgo de complicaciones y el impacto positivo en la imagen personal del paciente, especialmente con los dispositivos de bajo perfil o tipo botón.
Un aspecto crucial es la cuidadosa selección de los pacientes, considerando su estado nutricional, enfermedades coexistentes, pronóstico a medio plazo y, de manera vital, sus propios deseos y los de su familia. Aunque la mortalidad temprana post-gastrostomía puede oscilar entre el 5% y el 15%, esto se atribuye en gran medida a la gravedad preexistente del paciente, con una mortalidad directamente relacionada con el procedimiento inferior al 1%.
La técnica más común para la gastrostomía es la de Ponsky, o técnica de “pull”. Este método implica introducir un endoscopio por la boca hasta el estómago, realizar una punción abdominal externa, pasar una guía desde el exterior al estómago, y luego arrastrar la sonda, previamente unida a la guía, a través del esófago y la boca hasta que el retenedor interno de la sonda se asienta en la pared gástrica, siendo fijada externamente. La sedación durante el procedimiento asegura que el paciente no experimente dolor, y la recuperación inicial es generalmente rápida.
Para situaciones específicas, como tumores en la garganta o el esófago, se emplea la técnica de pexias. A diferencia del método “pull”, esta técnica introduce la sonda directamente desde el abdomen, fijando previamente la pared gástrica a la abdominal con pequeños anclajes para evitar el riesgo de arrastre de células tumorales. Esta variante ofrece ventajas como la posibilidad de un primer recambio de sonda sin control endoscópico y una mayor discreción con dispositivos de balón interno. Tanto la gastrostomía endoscópica como la radiológica son procedimientos mínimamente invasivos, reservándose la gastrostomía quirúrgica para casos donde las otras opciones no son viables o se integra con otra intervención.
La investigación actual en gastrostomía se centra en perfeccionar la selección de pacientes, identificando con mayor precisión quiénes se beneficiarán realmente del procedimiento. Se exploran biomarcadores inflamatorios y nutricionales, así como el potencial de la inteligencia artificial. Además, se busca desarrollar materiales de sonda más duraderos y mejorar los programas de educación para pacientes y sus cuidadores, dado que una formación adecuada puede prevenir muchas complicaciones tardías.
Un caso ilustrativo es el de Manuel, un paciente de 90 años con estenosis esofágica, quien recibe sus cuidados en el Hospital Universitario 12 de Octubre. A Manuel le fue implantada una sonda gástrica de botón, que su hija María Eugenia, su cuidadora principal, maneja con destreza. Este dispositivo, discreto y cómodo, le permite llevar una vida activa e incluso disfrutar de nadar en el mar. Las enfermeras Mercedes Hernández Martín y Eva Fernández Marín, especialistas de la Unidad de Endoscopias Digestivas, destacan la labor fundamental de los cuidadores, brindándoles formación continua y apoyo telefónico para resolver cualquier duda.
Los cuidados diarios incluyen la limpieza meticulosa del estoma y la sonda, evitando errores comunes como apretar excesivamente el tope externo o usar agua oxigenada para la limpieza. La administración de medicamentos debe hacerse individualmente, con lavado de sonda antes y después. El Dr. Marín Gabriel enfatiza la importancia de que los cuidadores reconozcan las señales de alerta que requieren atención médica inmediata, como dolor abdominal intenso, fiebre, sangrado o salida accidental de la sonda en las primeras semanas, para evitar complicaciones graves como la peritonitis.
Para aquellos que consideran una gastrostomía, el mensaje es claro: la participación activa en la decisión médica es primordial. Entender los motivos, riesgos, alternativas y expectativas del procedimiento es esencial para alinearlo con la calidad de vida deseada por el paciente y su familia. La gastrostomía es una técnica segura y efectiva, pero solo cuando está correctamente indicada y respaldada por un cuidado continuo y bien informado.
La gastrostomía representa un avance médico significativo que ofrece una esperanza vital a muchos pacientes. Sin embargo, este informe resalta la importancia de una comprensión holística del procedimiento, que va más allá de la mera implementación técnica. La intervención del Dr. José Carlos Marín Gabriel y la demostración práctica de las enfermeras Mercedes y Eva con Manuel, ponen de manifiesto que el éxito de la gastrostomía no solo reside en la habilidad del personal médico, sino también en la educación y el empoderamiento de los cuidadores. La gastrostomía es un claro ejemplo de cómo la medicina moderna, combinada con un cuidado humanizado y una sólida red de apoyo, puede transformar vidas, devolviendo la dignidad y la posibilidad de disfrutar de actividades cotidianas, como nadar en el mar, a aquellos que enfrentan desafíos nutricionales significativos.