La forma en que los bebés desarrollan su capacidad de movimiento es un proceso fascinante y, a menudo, espontáneo. Sin embargo, existen prácticas parentales que, sin intención, pueden alterar este curso natural. La psicóloga Sonia Kliass ha destacado que anticipar la postura sentada en los infantes, antes de que adquieran esta habilidad por sí mismos, puede tener consecuencias en su desarrollo motor, particularmente en la emergencia del gateo. Esta perspectiva, respaldada por investigaciones sobre la relación entre habilidades de transición y desplazamiento, subraya la relevancia de permitir que los pequeños exploren libremente su entorno. Cada bebé posee un ritmo de aprendizaje único, y la intervención excesiva, como sentarlos prematuramente, podría limitar su experiencia con movimientos esenciales que preceden al gateo, como girarse, arrastrarse y reptar. Es crucial fomentar un ambiente seguro que propicie la experimentación y el autodescubrimiento del movimiento, en lugar de apresurar etapas que el bebé no ha alcanzado por su cuenta. Ante cualquier inquietud sobre el progreso motor, la consulta con el pediatra es siempre la recomendación principal.
El 8 de septiembre de 2026, la reconocida psicóloga Sonia Kliass, especialista en crianza y formadora en los enfoques Waldorf y Pikler, compartió un revelador video en sus redes sociales, @sonia_kliass, destacando una práctica común que podría inadvertidamente obstaculizar el desarrollo motor de los infantes. Kliass argumenta que posicionar a los bebés en una postura sentada antes de que logren sentarse de forma independiente podría afectar la secuencia natural de adquisición de habilidades motrices, especialmente el gateo. Según su experiencia, el proceso ideal para el desarrollo del gateo comienza con el bebé acostado, aprendiendo a girarse, luego a arrastrarse, y finalmente ganando la fuerza necesaria para mantenerse sobre manos y rodillas, momento en el que el patrón del gateo emerge de manera orgánica.
Esta perspectiva encuentra eco en un pequeño estudio longitudinal publicado en Infant Behavior and Development, que investigó el progreso motor de ocho bebés. Los hallazgos del estudio indicaron una correlación significativa entre las habilidades de transición, como pasar de una postura a otra, y las capacidades locomotoras. En contraste, la simple habilidad de sentarse o girarse no mostró la misma relación directa con el inicio del desplazamiento. Los investigadores sugieren que la destreza para cambiar de posición podría ser un indicador más relevante de la preparación del bebé para el movimiento independiente que la mera capacidad de permanecer sentado.
Kliass enfatiza que, si a los niños se les niega la oportunidad de alcanzar la postura sentada por sí mismos, se les dificulta el camino hacia el gateo. Un bebé que es sentado por un adulto, pero que no sabe cómo volver a acostarse, puede sentirse frustrado al intentar alcanzar objetos o moverse, quedando en una situación de "bloqueo". Esta dependencia del adulto para cambiar de posición impide la exploración autónoma del movimiento. La psicóloga advierte que adelantar esta postura puede privar a algunos bebés de experiencias motoras cruciales que normalmente preceden al gateo. Aunque no todos los bebés que reciben ayuda para sentarse dejarán de gatear, Kliass considera que esta es una posibilidad que muchas familias no suelen contemplar. Ella aconseja a los padres brindar a sus hijos un espacio seguro para moverse libremente, permitiéndoles experimentar, cometer errores y descubrir nuevas formas de interactuar con su entorno sin intervención prematura.
Desde una perspectiva periodística, la información proporcionada por la psicóloga Sonia Kliass y el estudio de Infant Behavior and Development nos invita a reflexionar profundamente sobre la importancia de respetar los ritmos individuales de desarrollo de cada bebé. Es habitual que los padres, con las mejores intenciones, intenten "ayudar" a sus hijos a alcanzar ciertos hitos, como sentarse o caminar, asumiendo que acelerar el proceso es beneficioso. Sin embargo, esta información sugiere que la paciencia y la observación son herramientas mucho más valiosas. Al permitir que los bebés descubran y dominen cada etapa del movimiento por sí mismos, no solo están fortaleciendo su cuerpo, sino también su autonomía y confianza. La exploración libre en un entorno seguro se revela como un catalizador fundamental para un desarrollo motor integral. Este enfoque nos insta a cuestionar las expectativas sociales y a confiar más en la sabiduría innata de cada pequeño para trazar su propio camino evolutivo.