La fórmula propuesta por Ana Asensio para la felicidad se desglosa en Conocimiento (C), Habilidad (H) y Actitud (A), que se expresa como F = (C + H) * A. Esta ecuación resalta que el autoconocimiento y la valoración personal se combinan con las habilidades para ser, finalmente, amplificados por la actitud. Según Asensio, la actitud marca una diferencia substancial, tal como lo explicó en su conversación con la Doctora Alexandra Henríquez en el podcast 'Hoy tengo gine'.
La Dra. Asensio enfatiza que, aunque poseamos vastos conocimientos e inteligencia, estos carecen de utilidad si no se aplican. Es crucial reconocer que la interpretación de las circunstancias es determinante para nuestra felicidad. La actitud se define como la capacidad de decidir cómo queremos responder a lo que nos sucede. Esta visión es compartida por Víctor Küppers, experto en desarrollo personal, quien sostiene que la vida se compone de un 10% de lo que nos ocurre y un 90% de cómo reaccionamos.
Asensio nos invita a cuestionar la idealización de una vida adulta "perfecta", señalando que la actitud no implica ignorar los problemas, sino comprender que las situaciones difíciles son transitorias. La constancia del cambio nos obliga a ser proactivos, buscando soluciones prácticas. Así, la actitud se convierte en el multiplicador de nuestro conocimiento, talento y gestión emocional. Es la fuerza que nos impulsa a transformar los desafíos en oportunidades.
La neuropsicóloga explica cómo el cerebro recompensa la positividad ante las experiencias difíciles. Al lograr una actitud resiliente frente al dolor, el cerebro libera dopamina, el neurotransmisor del placer, lo que refuerza la capacidad de superar obstáculos y crecer. Esta habilidad de extraer lecciones de las adversidades, ya sea a través de la aceptación, la maduración o la rendición, es fundamental para el bienestar emocional. El cerebro premia la superación y el aprendizaje que emerge de los momentos más duros.