La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha alzado la voz para exigir que las personas de la tercera edad y aquellas en situación de dependencia sean reconocidas como una prioridad fundamental en las políticas de prevención, protección y adaptación frente al cambio climático. Ante el incremento de eventos meteorológicos extremos, como las prolongadas olas de calor y los devastadores incendios forestales, la organización enfatiza la vulnerabilidad de este segmento de la población. Su objetivo es asegurar que la salud, la seguridad y la autonomía de los mayores sean pilares centrales en cualquier plan de emergencia y en las estrategias de respuesta ante desastres naturales. Esta iniciativa busca garantizar que las personas mayores no permanezcan invisibles ante los desafíos que plantea un clima cambiante, instando a una acción coordinada entre diversos sectores para su salvaguarda integral.
La propuesta de CEOMA se fundamenta en la necesidad de implementar medidas concretas y transversales. Esto incluye desde la adaptación de infraestructuras urbanas para ofrecer refugios climáticos y más zonas verdes, hasta el fortalecimiento de los servicios sociales y sanitarios para una respuesta efectiva. Además, se recalca la importancia de una comunicación clara y accesible en situaciones de emergencia, garantizando que la información vital llegue a todos, superando barreras como la brecha digital y las discapacidades sensoriales. La organización también aboga por la creación de redes de apoyo vecinal y la formación de profesionales y cuidadores para identificar riesgos tempranamente y actuar con celeridad. En última instancia, la demanda es por una integración completa de las necesidades de los mayores en la planificación climática, asegurando su bienestar y dignidad ante los desafíos ambientales.
Frente al incremento alarmante de eventos meteorológicos severos, la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha instado a la inclusión de las personas mayores como un colectivo prioritario en los planes de emergencia y en las estrategias de adaptación al cambio climático. Este llamado responde a la creciente preocupación por la seguridad y el bienestar de este grupo, que se muestra especialmente vulnerable ante las condiciones climáticas adversas. La organización subraya la necesidad de un enfoque transversal que garantice la protección de su salud, seguridad y autonomía en situaciones de crisis. La invisibilidad de los mayores en las políticas climáticas actuales es una omisión que debe corregirse urgentemente, según la CEOMA.
Los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III han evidenciado la gravedad de la situación, revelando que durante la primera ola de calor del verano de 2026, el 98% de los 212 fallecimientos atribuidos a temperaturas extremas correspondieron a personas mayores de 65 años. Esta cifra contundente resalta el calor extremo como un desafío sanitario y social de primer orden, exigiendo una respuesta coordinada de los servicios de salud, sociales, administraciones públicas y protección civil. CEOMA propone intensificar campañas informativas para las familias, establecer sistemas de seguimiento médico para afectados por golpes de calor, fortalecer la colaboración entre atención primaria y el tercer sector, y desarrollar redes vecinales de apoyo para la detección temprana de riesgos. Además, se enfatiza la urgencia de adaptar las ciudades con fuentes de agua potable, más áreas verdes con sombra, señalización de refugios climáticos e instalación de bancos en espacios públicos para mitigar los efectos del calor.
El aumento del riesgo de incendios forestales representa una amenaza directa para los adultos mayores, especialmente aquellos que residen en áreas rurales, urbanizaciones cercanas a zonas boscosas o centros residenciales. Ante este panorama, CEOMA ha exigido el desarrollo de planes de evacuación específicos que consideren de manera anticipada las necesidades particulares de las personas con movilidad reducida, deterioro cognitivo, discapacidad o dependencia. Esta medida busca asegurar que nadie quede desprotegido durante una emergencia, reconociendo las limitaciones que pueden dificultar una evacuación rápida y segura para este grupo.
Entre las medidas operativas propuestas por la presidencia de la organización se destacan la identificación previa de los perfiles con necesidades de apoyo, la disponibilidad de sistemas de transporte plenamente adaptados, la realización de simulacros periódicos para profesionales y cuidadores, y el establecimiento de planes de contingencia claros para residencias y centros de día. La CEOMA también enfatiza la importancia de una comunicación clara y anticipada para salvar vidas en contextos críticos. Por ello, solicita que las alertas meteorológicas y de emergencia se difundan a través de canales totalmente accesibles para personas con discapacidad visual o auditiva, asegurando que la brecha digital no impida la recepción de información fundamental para su seguridad y bienestar. La inclusión de estas consideraciones es crucial para una respuesta efectiva y humana ante los desafíos que presenta el cambio climático.