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La Influencia del Café en el Sueño: Guía de Consumo Vespertino para un Descanso Óptimo

07/13 2026

Para aquellos que disfrutan de una taza de café después del almuerzo, es crucial comprender su impacto en el descanso nocturno. Contrario a la creencia popular, el consumo vespertino de cafeína puede alterar significativamente la calidad del sueño. Una investigación publicada en 2023 en 'Sleep Medicine Reviews' reveló que la cafeína puede reducir la duración total del sueño, prolongar el tiempo necesario para conciliarlo y disminuir las fases de sueño profundo. Sin embargo, este efecto varía notablemente según la variedad de café, ofreciendo alternativas para quienes desean disfrutar de esta bebida sin sacrificar su descanso.

La farmacéutica y nutricionista Salena Sainz subraya que no todas las variedades de café tienen el mismo efecto en nuestro organismo, especialmente cuando se consumen por la tarde. Es fundamental distinguir entre el café 100% arábica de tueste natural y el café robusta, ya que sus propiedades y niveles de cafeína son distintos. La elección del grano y el momento del día en que se ingiere son factores determinantes para asegurar un buen descanso.

Salena Sainz aconseja que el café arábica de tueste natural es la opción más recomendable para el consumo vespertino. Esto se debe a que el grano arábica contiene entre un 30% y un 50% menos de cafeína en comparación con el robusta. Además de su menor contenido de estimulante, el arábica ofrece un perfil aromático más suave y menos amargo, lo que se traduce en una menor excitación del sistema nervioso. No obstante, la cantidad total de cafeína también dependerá de la preparación, como si es un espresso o un café de filtro, y del tamaño de la porción.

La experta enfatiza que tan importante como la cantidad de café es el momento de su consumo. Una taza de café a media tarde, incluso si la persona no percibe alteraciones inmediatas en su sueño, puede afectar la calidad del descanso. Un sueño deficiente, a su vez, puede influir en el apetito, el metabolismo y los niveles de energía del día siguiente. La cafeína tiene una vida media de aproximadamente cinco a seis horas en el cuerpo, aunque en algunas personas puede ser más prolongada. Por ello, se sugiere evitar el café con cafeína al menos seis a ocho horas antes de acostarse.

Salena Sainz recomienda que si se acostumbra a dormir alrededor de las 11 de la noche, el último café debería tomarse entre las tres y las cinco de la tarde. Para individuos con insomnio, ansiedad, menopausia o una metabolización lenta de la cafeína, este límite debería adelantarse aún más para evitar posibles interrupciones del sueño. Comprender estos patrones de consumo y sus efectos es vital para optimizar la salud y el bienestar.

Un concepto intrigante que menciona Salena es la 'coffee nap', que implica tomar café justo antes de una siesta corta, de unos 15 a 20 minutos. La cafeína tarda ese tiempo en llegar al cerebro y comenzar a hacer efecto. Mientras tanto, la siesta ayuda a reducir los niveles de adenosina, la sustancia responsable de la sensación de somnolencia. Al despertar, la combinación de ambos produce una mejora complementaria en el estado de alerta y el rendimiento cognitivo, superando los beneficios de tomar café o una siesta por separado.

Es esencial recordar que el consumo de café, al igual que la nutrición en general, debe ser un enfoque individualizado. No todas las personas reaccionan de la misma manera a la cafeína. La calidad del café, su tipo y la hora de ingesta son factores cruciales que deben considerarse para adaptar el consumo a las necesidades y sensibilidades de cada individuo, asegurando así un equilibrio entre el disfrute de la bebida y la salud del sueño.