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Midiendo la Longevidad: Más Allá de los Parámetros Clínicos Tradicionales

08/01 2026

Olvidémonos por un momento de la obsesión por el colesterol, la glucosa y la presión arterial, esos indicadores de salud que solemos revisar meticulosamente en cada examen médico. Para el médico especialista en endocrinología y nutrición Borja Bandera, la clave para una vejez saludable y autónoma reside en una evaluación mucho más práctica y desafiante: la capacidad funcional del cuerpo. En su canal de YouTube, Bandera argumenta que la verdadera juventud biológica se mide a través de pruebas físicas cotidianas que revelan nuestra "reserva fisiológica", es decir, la capacidad de nuestros órganos para mantener el equilibrio y responder al estrés del envejecimiento.

Bandera destaca que esta reserva se pierde silenciosamente y no avisa hasta que es realmente necesaria. Afortunadamente, existen pruebas sencillas para medirla. Una de ellas es el equilibrio postural: descalzarse, cruzar los brazos, levantar una pierna y mantener la posición con los ojos abiertos durante diez segundos. Sorprendentemente, un estudio en el British Journal of Sports Medicine, citado por Bandera, reveló que las personas mayores de 65 años que no logran mantener esta posición tienen un 84% más de riesgo de mortalidad en los años siguientes. Esto subraya que el equilibrio es un reflejo de la coordinación entre nuestro sistema propioceptivo, la vista, el cerebelo y la fuerza muscular profunda. Otra prueba crucial es la capacidad de subir cuatro pisos de escaleras sin detenerse y manteniendo una conversación, lo que evalúa el VO2 máximo, considerado por Bandera como el indicador de salud más importante, incluso por encima del colesterol o la glucemia, y que, según macroanálisis médicos, puede reducir el riesgo de mortalidad en más de un 50% si se optimiza. Finalmente, el "seat to stand test", que consiste en levantarse y sentarse de una silla cinco veces sin ayuda de las manos, mide la potencia muscular en las piernas y es un predictor clave de riesgo de caídas, especialmente en mujeres, siendo preocupante si se tarda más de 15 segundos.

La buena noticia es que esta "reserva fisiológica" no es una sentencia inmutable; puede ser entrenada y fortalecida a cualquier edad. La clave no es el pánico, sino tomar las riendas de nuestro bienestar a través del movimiento consciente y programado. No basta con caminar sin rumbo o hacer ejercicios de fuerza de forma esporádica; se necesita una guía profesional y una programación adecuada para alcanzar objetivos. No es necesario tener una motivación desbordante o ganas instantáneas; lo fundamental es simplemente empezar, porque nunca es demasiado tarde para invertir en una vejez activa y plena.