A menudo, buscamos comidas ligeras para la cena, y el pescado sobresale como una alternativa excepcional. Más allá de su fácil digestión y bajo contenido calórico, la ciencia y los especialistas lo reconocen como uno de los alimentos más completos para finalizar el día. Proporciona proteínas de alta calidad, lípidos saludables, vitaminas y minerales indispensables, evita picos de glucosa y contiene nutrientes que participan en la síntesis de serotonina y melatonina, sustancias cruciales para el humor y el descanso.
Sin embargo, no todos dominamos cómo seleccionar, preparar o aprovechar al máximo los atributos del pescado. Para dilucidar estas cuestiones, hemos consultado a Sara Hermana, dietista-nutricionista, a Miguel F. Vidal, chef, y a Javier Garat, presidente de Pesca España, quienes nos ofrecen sus perspectivas sobre este nutritivo alimento.
«Aunque no existe el alimento perfecto, el pescado se acerca mucho», afirma Sara Hermana, resaltando que este alimento reúne prácticamente todo lo deseable en una cena: es nutritivo, saciante, ligero y de fácil digestión.
Su mayor fortaleza radica en su contenido de proteínas de alto valor biológico, esenciales para la conservación y reparación de músculos y tejidos durante la noche, período en el que el organismo activa numerosos procesos de recuperación.
A esto se añade su riqueza en ácidos grasos omega-3, particularmente abundantes en especies como la sardina, la caballa, el salmón o el bonito. Estos lípidos saludables son vitales para el funcionamiento cerebral, cardíaco y del sistema nervioso.
También se distingue por su aporte de vitaminas del complejo B, vitamina D y minerales como el yodo, el selenio, el magnesio y el calcio, todos ellos imprescindibles para funciones tan importantes como el metabolismo energético, el sistema inmunitario y la salud muscular y ósea.
Quizás hayas escuchado que el pescado «proporciona felicidad». Aunque esta afirmación pueda parecer un tanto grandilocuente, posee una base científica. Sara Hermana explica que ningún alimento por sí solo genera alegría, pero algunos sí suministran los nutrientes necesarios para que el cerebro produzca sustancias ligadas al bienestar emocional.
Entre estos nutrientes se encuentra el triptófano, un aminoácido esencial que el cuerpo utiliza para sintetizar serotonina. Esta actúa como neurotransmisor, involucrada en la regulación del estado de ánimo, el apetito y el sueño.
Además, el pescado contiene omega-3, grasas que facilitan la comunicación neuronal y participan en el adecuado funcionamiento de diversos neurotransmisores. También aporta vitaminas del grupo B y vitamina D, implicadas en la función normal del sistema nervioso.
La nutricionista agrega que estos nutrientes también contribuyen a regular el cortisol, la conocida hormona del estrés, y a estimular la producción de melatonina, la hormona que controla el ciclo del sueño. Por lo tanto, aunque no se pueda asegurar que el consumo de pescado nos haga más felices de inmediato, sí puede ser un componente clave de una dieta que promueva un mejor equilibrio emocional.
Sí, y esta es otra de sus grandes ventajas. A diferencia de otros alimentos ricos en carbohidratos, el pescado apenas contiene hidratos de carbono, por lo que no provoca aumentos significativos de glucosa en sangre después de su consumo.
Además, al sustituir carnes más grasas o alimentos ultraprocesados, mejora la calidad general de la dieta y favorece un mejor control metabólico.
De hecho, varios estudios han asociado el consumo regular de pescado, dentro de un patrón de alimentación saludable, con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Muchas personas evitan cenar pescado por temor a que resulte pesado o les provoque indigestión durante la noche. Sin embargo, el inconveniente suele residir más en el método de cocción que en el alimento en sí. En este sentido, el chef Miguel F. Vidal aconseja preparaciones sencillas y menos agresivas para el sistema digestivo.
Una de sus sugerencias consiste en cocinar merluza al vapor durante unos seis o siete minutos, acompañada de calabacín, tirabeques y patata. Para realzar el sabor sin comprometer la digestión, recomienda finalizar el plato con un aceite de hierbas y evitar el ajo, que puede causar digestiones pesadas en algunas personas.
Otra opción es aprovechar la temporada de verano para preparar bonito en tataki o incluso un tartar aliñado únicamente con aceite de oliva virgen extra, ralladura de lima y un toque de pimienta. Son recetas frescas, ligeras y rápidas que permiten disfrutar del pescado sin recurrir a salsas pesadas.
Al visitar la pescadería, solemos pensar que hay un tipo de pescado "superior" a otro. No obstante, Javier Garat desmiente esta creencia: "Todos los productos del mar poseen un alto valor nutricional", explica. La selección dependerá del momento, el uso que se le vaya a dar y, por supuesto, del presupuesto.
Sin embargo, nos proporciona indicaciones claras para reconocer un pescado fresco:
También subraya que el pescado congelado conserva sus propiedades perfectamente, ya que suele ser ultracongelado poco después de su captura, y que las conservas de calidad son una opción muy saludable para el consumo diario.
Uno de los principales motivos por los que muchas personas consumen menos pescado es su costo. No obstante, Javier Garat insiste en que esto es un mito. Según explica, existe pescado para todos los bolsillos si se sabe elegir el momento y el formato adecuados.
Entre las opciones más asequibles, recomienda:
Respecto a estas últimas, Sara Hermana asegura que pueden formar parte de una dieta equilibrada. A menudo, alcanzar las 3 o 4 raciones de pescado a la semana, como sugieren las guías dietéticas, no es sencillo. "Alternar pescado fresco y en conserva es una excelente manera de cumplir estas recomendaciones", aunque, en la medida de lo posible, es preferible priorizar el pescado adquirido en el mercado y cocinado a nuestro gusto.