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Superar la adicción: Desafíos y caminos hacia la recuperación

07/09 2026

La lucha contra la adicción es un camino arduo, marcado por obstáculos como la vergüenza, el miedo y la negación. A menudo, el prejuicio social es una de las mayores barreras, haciendo que sea más difícil para quienes padecen una adicción buscar apoyo profesional. La sociedad tiende a culpar al individuo por su condición, una percepción que Gemma Maudes, psicóloga de la Fundación Salud y Comunidad, describe como la idea de que el adicto es responsable de su enfermedad. Esta visión complica enormemente el paso inicial hacia la recuperación: pedir ayuda.

A principios de los años ochenta, los psicólogos James O. Prochaska y Carlo DiClemente desarrollaron un modelo de cambio que ilumina las etapas por las que pasa una persona con adicción. Este modelo comienza con la fase precontemplativa, donde el individuo no reconoce o minimiza su problema. Le sigue la fase contemplativa, en la que, aunque comienza a ser consciente de su situación, duda sobre si debe cambiar o no. David Gonzalo González, conocido como David Lema en las redes, explica que en la primera etapa, el adicto puede sentir que los demás están equivocados, mientras que en la segunda, empieza a percibir que su vida empeora y que, aunque sabe que tiene un problema, no sabe cómo actuar. En muchos casos, el impulso para buscar ayuda proviene del entorno familiar y social, quienes son los primeros en detectar la necesidad de intervención.

El camino hacia la recuperación no es lineal ni instantáneo. El modelo de Prochaska y DiClemente incluye etapas como la planificación del cambio, la acción, el mantenimiento y las recaídas. Las recaídas, aunque a menudo se viven como un fracaso, pueden ser vistas como oportunidades para aprender y prevenir futuros episodios, según Maudes. Gonzalo González enfatiza la necesidad de un enfoque biopsicosocial, que aborde no solo los aspectos físicos y psicológicos, sino también los sociales. Esto incluye factores de vulnerabilidad individual, la gestión emocional, traumas pasados y la influencia del entorno social, donde a veces la adicción es normalizada, dificultando aún más el reconocimiento y la búsqueda de ayuda.

Para Gonzalo González, quien dirige el proyecto Conoce tu Adicción, la clave no es meramente abandonar el consumo, sino encontrar una fuerte motivación para hacerlo, ya sea a nivel personal o emocional. Él lo resume como “dar más que quitar”, instando a los individuos a enfocarse en las áreas de su vida que les impulsan al cambio, como el bienestar familiar o la protección de sus hijos.

Un aspecto crucial y a menudo subestimado es la situación de las mujeres adictas. El informe “Perfil de las adicciones en 2024” de la Red de Atención a las Adicciones UNAD revela que solo el 22% de las personas que buscan tratamiento son mujeres, a pesar de que el consumo entre hombres y mujeres puede ser similar. Maudes atribuye esta disparidad a un mayor estigma social, las responsabilidades familiares y el miedo al juicio. Las mujeres, según ella, experimentan un sentimiento de culpa más profundo debido a las expectativas sociales, lo que lleva a que sus adicciones sean más “invisibilizadas” y “ocultas”.

Gonzalo González coincide con esta observación, señalando que, a pesar de la igualdad en el consumo, el prejuicio persiste hacia las mujeres, muchas de las cuales sufren en silencio. Sin embargo, observa un cambio gradual, destacando que las mujeres suelen tener una mayor conciencia sobre la salud psicológica y emocional, mostrándose más abiertas a buscar terapia.