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Actualización de la Guía de Buenas Prácticas sobre Restricciones Físicas por el Defensor del Pueblo

07/01 2026

El Defensor del Pueblo ha lanzado una revisión exhaustiva de su documento rector sobre 'Buenas prácticas en las contenciones mecánicas'. Esta guía, fundamental para uniformar los enfoques y robustecer las salvaguardias en todos los contextos donde tales intervenciones restrictivas puedan ser necesarias, ahora abarca de manera explícita tanto la hospitalización psiquiátrica como los entornos sociosanitarios, marcando un avance significativo en su alcance y aplicabilidad.

La versión actual de la guía 'Buenas prácticas en las contenciones mecánicas' sustituye a una edición previa de 2017, la cual se enfocaba exclusivamente en instituciones penitenciarias. La renovación de este manual refleja la integración de los desarrollos legales más recientes, como la Instrucción 1/2022 de la Fiscalía General del Estado, que aborda el empleo de métodos de contención, tanto físicos como farmacológicos, en centros de salud mental, unidades psiquiátricas y residencias para personas mayores o con discapacidad. Además, responde a la creciente sensibilidad social en torno a la limitación de prácticas coercitivas.

Una de las innovaciones más notables de esta edición es la extensión de su ámbito de aplicación. Por primera vez, se incluyen las contenciones dentro del sector sanitario no penitenciario, donde estas medidas terapéuticas se implementan con una variabilidad considerable, influenciada tanto por las condiciones clínicas presentadas como por las rutinas asistenciales establecidas. Las directrices expuestas en este informe, relativas a las restricciones en el ámbito sanitario, complementan la labor profesional médica y se alinean con los protocolos y guías clínicas existentes.

La elaboración de esta publicación se ha nutrido de la vasta experiencia recabada por el Defensor del Pueblo y su equipo técnico a través de visitas y entrevistas con una diversidad de profesionales, incluyendo personal de seguridad, juristas, facultativos, enfermeras, psicólogos y auxiliares. Asimismo, se han considerado las perspectivas de individuos internos en centros penitenciarios y pacientes en situaciones de internamiento involuntario, quienes han aportado valiosos conocimientos y vivencias. Este enfoque en la experiencia directa subraya el compromiso de la guía con una aproximación centrada en el individuo.

El documento enfatiza una perspectiva humanista, garantista, arraigada en el respeto por la dignidad y los derechos humanos, y sujeta a una constante evaluación que trasciende el mero acatamiento formal de protocolos. A pesar de su intención de perdurabilidad y la omisión de detalles puramente operativos sobre la aplicación de contenciones, se concibe como un recurso dinámico, susceptible de futuras actualizaciones ante cualquier progreso técnico-científico, así como cambios normativos, jurisprudenciales o doctrinales de organismos internacionales de supervisión de derechos humanos.

Para la creación de este documento, se contó con la valiosa colaboración de José Sáez Rodríguez y María José Jaén Moreno, especialistas en medicina legal y psiquiatría, respectivamente, junto con el apoyo técnico de la Unidad del Mecanismo Nacional de Prevención (MNP) y de las áreas de Seguridad y Justicia, y Sanidad y Política Social de la institución del Defensor del Pueblo. Esta sinergia de expertos ha enriquecido el contenido y la aplicabilidad de la guía.

Esta actualización representa un paso adelante en la protección de los derechos de las personas en situaciones de vulnerabilidad, promoviendo prácticas más humanas y éticas en el uso de contenciones mecánicas, asegurando que su aplicación sea siempre el último recurso y bajo estrictos criterios de necesidad y proporcionalidad.