La llegada del calor nos invita a usar sandalias y otros calzados ligeros. No obstante, esta novedad a menudo genera incomodidad, como rozaduras y sobrecargas al caminar. La podóloga Neus Moyá explica que, tras meses de usar calzado cerrado con buen soporte, nuestros pies no están preparados para el cambio brusco. Pasar repentinamente a sandalias planas o con poca estructura sin una adaptación adecuada puede provocar diversas dolencias.
Durante el verano, el entorno en el que nos movemos cambia, lo que influye en cómo y con qué frecuencia caminamos. Aunque los pies se benefician de una mayor ventilación y estímulos, el uso de calzado inadecuado puede sobrecargar la planta, los dedos y, especialmente, los gemelos. El traumatólogo Juanjo López señala que las sandalias y alpargatas, al carecer de sujeción, obligan a los músculos flexores de los dedos a trabajar en exceso, alterando la marcha natural.
El uso prolongado de calzado sin el soporte adecuado no solo causa fatiga muscular en los pies, sino que también puede afectar otras articulaciones como la cadera, la rodilla y la columna. López advierte que este tipo de calzado es un factor principal en la aparición de la fascitis plantar, una de las dolencias más comunes en verano. Es crucial diferenciar entre usarlo para trayectos cortos y llevarlo durante horas o para largas caminatas.
En la actualidad, donde se promueve la meta de los 10.000 pasos diarios, la elección del calzado no es solo una cuestión de estilo, sino de salud y bienestar. Los músculos gemelos, que van más allá de su función estética o deportiva, desempeñan un papel crucial. Juanjo López los describe como nuestro "segundo corazón", ya que el tríceps sural (compuesto por el gemelo interno, externo y el sóleo) funciona como una bomba que impulsa la sangre hacia arriba con cada paso, facilitando el retorno venoso.
Dado su rol vital en la circulación, el cuidado y fortalecimiento de los gemelos es fundamental. Ignacio de Castro, entrenador y director deportivo de La Hacienda, destaca que estos músculos pueden soportar hasta ocho veces el peso corporal, mejorando la eficiencia al correr y caminar. Además, contribuyen a una postura adecuada, evitando que el cuerpo se incline hacia adelante. Un tríceps sural bien trabajado optimiza el bombeo sanguíneo, reduciendo problemas como la hinchazón de tobillos, pies y la aparición de varices.
Las vacaciones ofrecen una excelente oportunidad para aumentar la actividad física y fortalecer los gemelos. Caminar y pasear no solo mejora la circulación y la postura, sino que también reduce la retención de líquidos. López explica que el calor provoca vasodilatación, lo que facilita la hinchazón de las piernas, especialmente si se pasa mucho tiempo sentado. Su consejo es simple: moverse. Subir escaleras, estacionar más lejos o realizar movilizaciones de pies y tobillos si el trabajo requiere estar sentado son acciones que activan los gemelos.
Incluso si los planes veraniegos alteran tu rutina de ejercicio, existen formas efectivas de seguir trabajando el cuerpo. Caminar con inclinación es una alternativa excelente al running, ideal para quemar grasa y mejorar la condición física. Ignacio de Castro sugiere comenzar con un 1% de inclinación y no exceder el 5.5%, a un ritmo de 6 km/h. Alternar intervalos de inclinación mejora la sensibilidad a la insulina, beneficiando a personas con diabetes tipo 2. Otra técnica útil es caminar hacia atrás con inclinación, utilizada en la rehabilitación de lesiones de rodilla.
La podóloga Neus Moyá ofrece tres recomendaciones clave para "domar" el calzado veraniego y prevenir dolencias: