Una caminata de una hora puede agotar, y unas sentadillas bien ejecutadas pueden hacer temblar las piernas. Esto se debe a que son actividades que desafían al cuerpo de maneras diferentes. Mientras una estimula el sistema cardiovascular y respiratorio, la otra se enfoca en desarrollar la fuerza muscular. Esta distinción es crucial a medida que envejecemos. El fisioterapeuta y entrenador Sergio López López enfatiza que estas dos modalidades no compiten entre sí, sino que se complementan, siendo vitales para la salud a partir de los 60 años.
Al abordar el ejercicio en la edad madura, surge con frecuencia la pregunta de si las sentadillas pueden reemplazar un paseo. Para Sergio López López, la respuesta es clara: no. Ambos ejercicios provocan adaptaciones fisiológicas distintas. Caminar, explica, potencia el sistema cardiovascular, asemejándolo al "motor" del cuerpo. Por otro lado, las sentadillas fortalecen la "estructura" corporal, preservando la fuerza, la potencia y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Resulta tentador cuantificar la relación entre sentadillas y minutos de caminata, buscando una equivalencia directa. Sin embargo, el experto Sergio López López advierte que esta comparación carece de sentido. Argumenta que es un error establecer que, por ejemplo, veinte sentadillas sean equiparables a veinte minutos de caminata, ya que las respuestas del organismo a cada ejercicio son intrínsecamente diferentes. A modo de ilustración, compara realizar entre diez y quince sentadillas bien ejecutadas con la acción de levantarse de una silla varias veces seguidas, una tarea que puede ser sorprendentemente demandante para muchas personas mayores.
Para medir la evolución de la fuerza con el paso de los años, los especialistas recurren a pruebas funcionales más que al conteo tradicional de sentadillas. Una de las más reconocidas es el 30-Second Chair Stand Test, que consiste en levantarse y sentarse de una silla durante treinta segundos sin usar las manos. Para personas entre 60 y 64 años, un buen rendimiento se sitúa entre 14 y 19 repeticiones, mientras que para el grupo de 65 a 69 años, la referencia está entre 12 y 18. López López subraya que lo fundamental no es alcanzar una cifra específica, sino observar la progresión personal. Si con el tiempo se logra aumentar el número de repeticiones, se habrá ganado una salud invaluable que va más allá de lo que indica una báscula.
Para quienes desean comenzar a mejorar su fuerza, Sergio propone una estrategia accesible que utiliza una silla como herramienta principal. Su recomendación inicial es realizar entre cinco y diez levantamientos, seguido de un minuto de descanso, repitiendo esta secuencia dos o tres veces. Practicar este método dos o tres días a la semana es suficiente para empezar a notar mejoras significativas. El progreso, concluye, no radica en buscar un número mágico de repeticiones, sino en la constancia y en observar cómo el cuerpo se vuelve progresivamente más resistente al esfuerzo.