Caminar con una mochila cargada, una práctica conocida como "rucking", ha ganado gran popularidad en el mundo del fitness, prometiendo amplificar los beneficios de una simple caminata. Sin embargo, su efectividad y aplicabilidad a todas las personas generan interrogantes. José Ruiz, un reconocido entrenador personal, arroja luz sobre esta tendencia, destacando que, si bien puede ser una herramienta valiosa para aquellos con una buena base física, es crucial utilizarla con prudencia. No se trata de seguir una moda, sino de integrar un estímulo adicional que, si se maneja correctamente, puede potenciar la condición física. La clave reside en entender cuándo y cómo incorporar esta modalidad para maximizar sus ventajas y prevenir posibles contratiempos.
Al añadir una carga moderada a la caminata, el cuerpo se ve forzado a un esfuerzo superior para desplazarse. Esta exigencia extra se traduce en un trabajo más intenso para la musculatura de las piernas y los glúteos. Asimismo, se activa en mayor medida el core, fundamental para la estabilización del tronco, y se produce un incremento en el gasto energético. Además de estos beneficios musculares y metabólicos, el "rucking" contribuye a mejorar la capacidad cardiovascular. No obstante, Ruiz enfatiza que esta práctica no debe considerarse un reemplazo del entrenamiento de fuerza, sino más bien un valioso complemento. Su objetivo principal no es sustituir, sino potenciar y diversificar el programa de ejercicio.
El experto advierte que el "rucking" no es adecuado para todos. Recomienda esta práctica a personas que ya caminan de forma habitual, practican senderismo, buscan mejorar su forma física sin realizar ejercicios de alto impacto o desean aumentar su gasto calórico. También resulta especialmente útil para quienes se preparan para rutas de montaña en las que cargar una mochila es inevitable. Por el contrario, desaconseja el "rucking" a personas sedentarias, con obesidad significativa, dolor lumbar o cervical sin un diagnóstico previo, molestias en rodillas o caderas, o a aquellos que nunca han realizado entrenamiento de fuerza. En estos casos, es prioritario trabajar la movilidad, la fuerza y establecer el hábito de caminar sin carga para evitar un estrés excesivo en las articulaciones.
Un error común en la práctica del "rucking" es llevar el peso de forma incorrecta. José Ruiz aconseja que la carga se coloque en una mochila bien ajustada y ceñida al cuerpo, preferiblemente en la parte alta de la espalda, para que el peso no se desplace durante la caminata y se distribuya de manera equilibrada. Desaconseja enfáticamente el uso de mancuernas en las manos durante trayectos largos, ya que esta práctica altera la mecánica natural del movimiento de los brazos y puede generar sobrecargas en hombros, codos y muñecas. Del mismo modo, repartir toda la carga en un solo lado del cuerpo es perjudicial, ya que fuerza al organismo a realizar compensaciones constantes que pueden derivar en desequilibrios y lesiones.
Respecto a la cantidad de peso adecuada, el entrenador personal sugiere que "menos es más". Para principiantes, recomienda empezar con una carga equivalente a entre el 5% y el 8% de su peso corporal. Para aquellos que ya entrenan regularmente, se puede aumentar hasta un 10%. Solo personas con experiencia y objetivos muy específicos deberían considerar superar estas cifras, siempre de forma gradual y manteniendo una técnica impecable. Por ejemplo, una persona que pesa 60 kilos podría iniciar con una mochila de entre tres y cinco kilos, mientras que alguien de 80 kilos podría usar entre cuatro y ocho kilos. El progreso debe ser constante y adaptado a las capacidades individuales para evitar riesgos.
Aunque caminar con peso incrementa el gasto energético, José Ruiz destaca que no hay que obsesionarse con la dificultad extrema. Una caminata cómoda y constante a lo largo del tiempo suele ser más beneficiosa que una sesión muy exigente que pueda causar molestias o abandono. La clave del éxito radica en la regularidad. Si ya se cuenta con experiencia, una o dos sesiones de "rucking" a la semana son suficientes, permitiendo alternar con caminatas sin carga para evitar sobrecargas musculares, tendinosas y articulares. Esta combinación asegura un progreso sostenible y minimiza el riesgo de lesiones.
Para quienes buscan perder grasa, mejorar la salud o mantenerse en forma con el paso de los años, el entrenador subraya que el "rucking" no debe reemplazar el entrenamiento de fuerza. La estrategia más eficaz implica una combinación de hábitos saludables: caminar diariamente, incorporar dos o tres sesiones de fuerza a la semana, mantener una buena movilidad, asegurar un descanso adecuado y cuidar la alimentación. Este enfoque holístico tiene un impacto mucho mayor en el bienestar general que centrarse en una única modalidad de ejercicio. La constancia y la variedad son fundamentales para alcanzar y mantener una buena condición física a largo plazo.