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Consejos Esenciales para el Uso del Aire Acondicionado en Personas Mayores

08/13 2026
La llegada del calor intenso trae consigo el uso extendido del aire acondicionado, una herramienta fundamental para el confort, pero que requiere un manejo cuidadoso, especialmente en el caso de las personas mayores. Este artículo explora las directrices de expertos para garantizar que el uso de estos sistemas no comprometa la salud de este grupo demográfico vulnerable.

Protegiendo la Salud de Nuestros Mayores: Claves para un Uso Seguro del Aire Acondicionado

La Importancia de una Temperatura Estable y Precauciones Fundamentales

El uso de sistemas de climatización durante los períodos de calor extremo demanda atención especial, sobre todo en residencias donde conviven personas de edad avanzada o individuos con afecciones crónicas. A medida que envejecemos, la habilidad del cuerpo para regular su temperatura disminuye, al igual que la percepción de la sed. Por ello, los profesionales de la salud sugieren priorizar un entorno térmico constante en lugar de enfriar las habitaciones de manera abrupta.

Evitando Impactos Negativos: Flujos de Aire y Cambios Térmicos Bruscos

Miriam Piqueras, Directora Médica de Sanitas Mayores, enfatiza que el objetivo principal debe ser eludir tanto el sobrecalentamiento como los enfriamientos repentinos. En un adulto mayor, la transición de un ambiente exterior muy caluroso a uno interior excesivamente frío puede desencadenar mareos, debilidad, irritación de las vías respiratorias o exacerbar molestias musculares preexistentes.

Consecuencias de un Uso Inadecuado: Desde Irritación hasta Rigidez Muscular

Un manejo incorrecto del equipo de aire acondicionado puede provocar la deshidratación de las membranas mucosas, intensificar la sequedad en la garganta, estimular la tos irritativa o causar sequedad ocular. Si el aire impacta directamente sobre zonas como el cuello, la espalda o las articulaciones, es común experimentar rigidez o contracturas.

Minimizando Riesgos: Consejos Prácticos para el Bienestar en el Hogar

Isabel Badorrey, neumóloga del Hospital Sanitas CIMA, señala que el aire acondicionado en sí no es el problema, sino su uso inadecuado. Temperaturas demasiado bajas, un flujo de aire directo y un mantenimiento deficiente pueden generar incomodidad. Para individuos con asma, EPOC, rinitis o otras condiciones respiratorias, prestar atención a estos detalles es crucial para reducir la irritación, la tos y la sensación de sequedad.

Estrategias para un Ambiente Fresco y Saludable

Los especialistas de Sanitas Mayores aconsejan mantener el aire acondicionado entre 24 °C y 26 °C, evitando descensos bruscos. No se debe dirigir el flujo de aire directamente hacia las personas, sino orientarlo hacia arriba o a zonas de paso para una distribución gradual. Combinar la climatización con la ventilación natural, abriendo ventanas en las horas más frescas, y el uso de temporizadores durante la noche, ayuda a prevenir la sequedad y los escalofríos. Además, es vital asegurar una hidratación adecuada, ya que el ambiente fresco puede enmascarar la necesidad de beber agua. Finalmente, la limpieza periódica de los filtros del equipo es fundamental para mantener una buena calidad del aire interior, especialmente para quienes padecen problemas respiratorios.