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De Psicóloga a Paciente: Las Enseñanzas del Cáncer de Mama

08/07 2026

Experimentar un diagnóstico de cáncer conlleva una transformación profunda que va más allá de la salud física. Todo lo que antes se consideraba estable —proyectos, identidad, relaciones, e incluso la autoimagen— debe coexistir con una incertidumbre abrumadora. Cuando esta experiencia es vivida por una psicóloga, como Marina Berenguer, la situación se vuelve aún más singular: las herramientas profesionales empleadas para guiar a otros son ahora probadas en carne propia. Berenguer, experta en terapia cognitivo-conductual y psicooncología, ha enfrentado en primera persona un cáncer de mama, y su relato ofrece una perspectiva única sobre las repercusiones emocionales de la enfermedad. La etapa inicial tras el diagnóstico suele estar marcada por una mezcla de incredulidad, temor y desorientación, obligando a una reestructuración total de la vida cotidiana. La mente tiende a adelantarse, generando ansiedad al fantasear con escenarios futuros que aún no se han concretado. Es crucial reconocer que no existe una forma única o “correcta” de reaccionar, y que el apoyo de la comunidad es esencial para transitar este camino.

Los tratamientos oncológicos afectan la identidad, la autoestima y la sensación de control, provocando cambios físicos visibles, como la pérdida de cabello o modificaciones en la piel, que pueden generar un profundo impacto emocional y una sensación de no reconocerse. A pesar de los desafíos físicos, el trabajo psicológico fundamental radica en comprender que la identidad trasciende la apariencia, que la esencia de la persona, sus valores y fortalezas, permanecen intactos. Asimismo, los roles de género a menudo impulsan a muchas mujeres a mostrarse fuertes, incluso cuando se sienten emocionalmente agotadas, lo que añade una carga adicional. La sexualidad y la intimidad también se ven afectadas, un tema del que rara vez se habla. La clave está en reconciliarse con la propia imagen, aceptando los cambios con compasión, lo que permite proyectar seguridad en la relación de pareja. El apoyo del entorno es invaluable, y a menudo, los gestos simples y la presencia sincera son más reconfortantes que las palabras perfectas. La familia juega un papel crucial, y la comunicación abierta, adaptada a la edad de los hijos, ayuda a todos a afrontar los miedos y fortalecer los vínculos. La propia profesión de Berenguer se transformó, permitiéndole acompañar a sus pacientes desde una perspectiva más auténtica y empática, demostrando que la vulnerabilidad y la autenticidad pueden ser poderosas herramientas terapéuticas.

El proceso de recuperación del cáncer no solo implica la sanación del cuerpo, sino también el cuidado de la mente, el fortalecimiento de la autoestima y la construcción de relaciones basadas en el respeto y la empatía. Marina Berenguer enfatiza que el cáncer, a pesar de las pérdidas temporales, le brindó una nueva visión de la vida, enseñándole a vivir el presente. La resiliencia no significa no llorar, sino permitirse sentir el dolor sin que este dirija la vida. A través de la expresión artística y el apoyo familiar, logró encontrar paz y un profundo sentido a su experiencia, convirtiendo la adversidad en una oportunidad de crecimiento personal y profesional. Su testimonio resalta cómo la autenticidad y el acompañamiento, tanto personal como profesional, pueden transformar no solo la vida del paciente, sino también la de quienes lo rodean, inspirando a otros a vivir con mayor coherencia y plenitud.