La transición hacia la menopausia trae consigo una serie de transformaciones en el cuerpo femenino, entre las que se destacan la sensación de hinchazón abdominal y el incremento de la grasa en la zona de la cintura. Estos cambios, a menudo atribuidos a las fluctuaciones hormonales, requieren una comprensión clara para abordarlos de manera efectiva. La Dra. Celia Gonzalo Gleyzes, endocrinóloga de renombre en Neolife Madrid, comparte sus conocimientos para desglosar estas experiencias comunes, diferenciando entre la inflamación, la retención de líquidos y la acumulación de grasa. Su enfoque subraya la importancia de identificar la causa raíz de estas molestias para implementar soluciones personalizadas que promuevan un envejecimiento saludable y una mejor calidad de vida.
El pasado 15 de octubre de 2026, la reconocida especialista en Endocrinología y Nutrición, la Dra. Celia Gonzalo Gleyzes, del equipo médico de Neolife Madrid, ofreció una esclarecedora entrevista donde desglosó los complejos fenómenos que experimentan las mujeres durante la transición menopáusica. En esta conversación, la Dra. Gonzalo arrojó luz sobre las razones detrás de la hinchazón abdominal y el aumento de la grasa corporal, dos preocupaciones frecuentes en esta etapa vital.
Según la Dra. Gonzalo, la perimenopausia marca el inicio de una serie de alteraciones hormonales, siendo la disminución progresiva de la progesterona un factor clave. Esta hormona, vital para la función ovárica y digestiva, puede, al fluctuar, incidir en el tránsito intestinal, contribuyendo a la sensación de hinchazón. A su vez, las variaciones en los estrógenos pueden alterar el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Sin embargo, la doctora enfatiza que no todas las hinchazones son de origen hormonal; factores como el estreñimiento, ciertos alimentos o una sensibilidad intestinal elevada también juegan un papel importante.
Además de los cambios hormonales, la composición corporal se modifica, con una tendencia acentuada a la acumulación de grasa en el abdomen y una disminución de la masa muscular, incluso si el peso total se mantiene. Este fenómeno se ve influenciado por el proceso natural de envejecimiento, la calidad del descanso y los niveles de estrés. La endocrinóloga destacó la íntima relación entre los estrógenos y el metabolismo, así como con los procesos inflamatorios. Su descenso durante la menopausia puede propiciar cambios metabólicos y un incremento de la grasa visceral, la cual se asocia con una mayor actividad inflamatoria crónica de bajo grado y alteraciones en la sensibilidad a la insulina, incrementando el riesgo cardiometabólico. Es crucial diferenciar esta inflamación metabólica de la hinchazón común, que se manifiesta con gases o distensión abdominal y no necesariamente indica una inflamación sistémica.
La Dra. Gonzalo proporcionó pautas claras para distinguir entre la hinchazón, la retención de líquidos y la acumulación de grasa abdominal. La hinchazón digestiva suele variar a lo largo del día, mientras que la retención de líquidos se puede evidenciar en manos o tobillos y cambios rápidos de peso. La grasa abdominal, por su parte, se caracteriza por un aumento más gradual y constante del perímetro de la cintura. Para un diagnóstico preciso de la inflamación crónica de bajo grado o para cuantificar la grasa visceral, se requiere de un historial clínico detallado y, en ocasiones, de pruebas complementarias como la densitometría DXA, utilizada en Neolife Madrid.
En cuanto a las estrategias para mitigar la hinchazón, la Dra. Gonzalo aconseja cambios sencillos pero efectivos en los hábitos alimentarios: comer despacio, evitar comidas copiosas y reducir el consumo de bebidas con gas. Para el estreñimiento, recomienda aumentar gradualmente la ingesta de fibra y asegurar una buena hidratación. En casos de retención de líquidos, moderar la sal y el alcohol es fundamental. Alertó, sin embargo, contra la eliminación indiscriminada de alimentos sin la guía de un profesional de la nutrición.
Más allá de la dieta, la preservación de la masa muscular es crucial durante la menopausia. La endocrinóloga sugiere una adecuada ingesta de proteínas y la combinación de ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza, realizando entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada a la semana y fuerza al menos dos días. Caminar después de las comidas también puede favorecer el tránsito intestinal y aliviar las molestias.
Finalmente, la Dra. Gonzalo hizo un llamado a la vigilancia: si la hinchazón es repentina, persistente, progresiva o se acompaña de otros síntomas como saciedad precoz, dolor abdominal o pélvico, cambios en el patrón urinario o sangrado vaginal post-menopáusico, es imperativo buscar atención médica para descartar patologías más serias, incluyendo afecciones ováricas. La pérdida de peso involuntaria o la dificultad respiratoria en presencia de hinchazón en las piernas son señales de alarma que requieren una evaluación urgente. Es fundamental recordar que no todos los cambios corporales en la edad madura se deben automáticamente a la menopausia; condiciones como la celiaquía, el hipotiroidismo o trastornos digestivos pueden ser los responsables, por lo que una valoración médica profesional es indispensable antes de optar por cualquier tratamiento.
La entrevista con la Dra. Celia Gonzalo nos deja una reflexión profunda: la menopausia no es meramente un cese de la menstruación, sino una etapa de reajuste hormonal y físico que requiere una atención y comprensión especializadas. Las molestias como la hinchazón y el aumento de la grasa abdominal, aunque comunes, no deben ser normalizadas sin un análisis adecuado. Su consejo subraya la importancia de un enfoque integral que combine una alimentación consciente, ejercicio físico adaptado y, fundamentalmente, la orientación médica para diferenciar síntomas y abordar cada caso con la precisión que merece. Esto nos invita a las mujeres a ser proactivas en el cuidado de nuestra salud, a escuchar a nuestro cuerpo y a no dudar en buscar el apoyo de profesionales para transitar esta etapa vital con el mayor bienestar posible.