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Desigualdad de género en terapias avanzadas para el Parkinson

07/03 2026

Un estudio exhaustivo, impulsado por el Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento (GETM) de la Sociedad Española de Neurología (SEN) en colaboración con la Fundación Degen, ha puesto de manifiesto una preocupante realidad: la existencia de marcadas diferencias de género en el acceso, manejo y resultados de las terapias avanzadas para la enfermedad de Parkinson en España. Esta investigación, que analizó a más de 600 pacientes en más de 40 centros hospitalarios, revela que las mujeres son significativamente menos propensas a recibir estos tratamientos, especialmente la estimulación cerebral profunda, donde los hombres constituyen una abrumadora mayoría de los pacientes tratados.

Además, cuando las mujeres finalmente acceden a estas intervenciones, lo hacen en una fase más avanzada de la enfermedad, con una edad promedio superior y una peor calidad de vida, así como una menor autonomía en sus actividades diarias. El Dr. Diego Santos García, miembro del GETM de la SEN y autor principal del estudio, enfatiza que esta desigualdad no puede atribuirse únicamente a criterios clínicos. Existen factores adicionales, como posibles sesgos en la derivación médica y diferencias en el apoyo social, que influyen en la indicación y el acceso a estos tratamientos vitales.

A pesar de las disparidades en el acceso, el estudio confirma que las terapias avanzadas son igualmente efectivas en ambos sexos, logrando mejoras significativas en parámetros clínicos, reducción de síntomas y aumento de la calidad de vida. No obstante, se observan diferencias en los resultados específicos: los hombres pueden experimentar una mayor mejoría en la lentitud de movimiento y una menor dependencia de medicación, mientras que las mujeres podrían mostrar mayores avances en las actividades diarias y la cognición, aunque con un riesgo ligeramente superior de complicaciones anímicas postoperatorias. La SEN, a través del Dr. Álvaro Sánchez Ferro, coordinador del GETM, hace un llamado a la personalización de la atención, que trascienda las características clínicas para considerar el contexto social y de género, buscando así un modelo más equitativo que garantice el acceso oportuno a estas terapias para todos los pacientes con Parkinson.

Es imperativo que la comunidad médica y la sociedad en general reflexionen sobre estas brechas de género en la atención de enfermedades crónicas como el Parkinson. Un acceso igualitario a la salud no es solo una cuestión de justicia, sino un pilar fundamental para garantizar el bienestar y la dignidad de cada individuo. Al reconocer y abordar estos sesgos, podemos construir un sistema de salud más justo y compasivo, donde las decisiones terapéuticas se basen exclusivamente en las necesidades del paciente, y no en su género u otras características demográficas. Solo así se podrá avanzar hacia una atención sanitaria verdaderamente integral y equitativa para todas las personas.