La obra de la psicóloga australiana Anastasia Hronis, titulada 'Domina tu dopamina', ofrece una perspectiva reveladora sobre cómo nuestra inclinación innata hacia el placer y la aversión al dolor influyen en nuestra capacidad para gestionar las emociones. En un mundo moderno que a menudo nos empuja a evitar cualquier forma de malestar, Hronis argumenta que el dolor y las experiencias desafiantes son, de hecho, elementos ineludibles y fundamentales para nuestro crecimiento personal. Su propuesta central invita a abrazar estas sensaciones, en lugar de evadirlas, utilizando la metáfora del surfista que no lucha contra la ola, sino que se desliza con ella. Esta aproximación es crucial para romper con patrones de conducta nocivos y cultivar hábitos que verdaderamente contribuyan a un bienestar duradero, logrando así una coexistencia armónica entre el disfrute y un sentido de propósito en la vida.
El 19 de octubre de 2026, la reconocida psicóloga australiana, Dra. Anastasia Hronis, fundadora del Instituto Australiano para el Bienestar Humano y profesora de la Universidad Tecnológica de Sidney, compartió sus innovadoras ideas sobre la gestión emocional y la formación de hábitos. En su nuevo libro, 'Domina tu dopamina', publicado por Zenith, la experta aborda la compleja relación entre nuestro anhelo de placer y la evitación del malestar, señalando que la sociedad actual a menudo nos condiciona a huir de las emociones difíciles. Hronis enfatiza que, evolutivamente, el dolor y las experiencias incómodas no son inherentemente negativos, sino fuentes vitales de información para nuestro desarrollo.
La Dra. Hronis ilustra cómo nuestra dependencia de la dopamina, el neurotransmisor asociado al placer, nos impulsa a buscar gratificación instantánea y a esquivar sensaciones como el aburrimiento, la irritabilidad o la ansiedad. Esta tendencia, explica, nos lleva a reemplazar un mal hábito por otro, como dejar de fumar y empezar a comer en exceso, o sustituir el uso de redes sociales por atracones televisivos. Según su perspectiva, estos comportamientos surgen de la incapacidad de la persona para confrontar y procesar el estrés o la incomodidad subyacente. Hronis subraya que el verdadero progreso hacia hábitos positivos solo se logra al entrar en contacto con estas emociones negativas, en lugar de reprimirlas.
Para ello, la psicóloga propone un enfoque similar al mindfulness, no como un medio para alcanzar la tranquilidad, sino como una herramienta para la observación imparcial de nuestras experiencias internas. Sugiere que, al enfrentarnos a emociones como el estrés, el miedo o la culpa, debemos adoptar una actitud de curiosidad y sin juicio, prestando atención a cómo se manifiestan en nuestro cuerpo y cómo se mueven dentro de nosotros. Esta práctica activa la corteza prefrontal del cerebro, la región responsable del razonamiento y el control de impulsos, lo que permite 'poner nombre' a las emociones y, consecuentemente, reducir su intensidad. Hronis compara este proceso con el surf, donde el objetivo no es luchar contra la ola, sino aprender a moverse con su ritmo natural. Así, las emociones, tanto placenteras como desagradables, son transitorias; las primeras se normalizan y las segundas se disuelven, permitiendo a la persona sentirse en control y forjar una vida más significativa, guiada por valores en lugar de impulsos dopaminérgicos.
La enseñanza de Anastasia Hronis nos insta a reconsiderar nuestra relación con las emociones desafiantes. En lugar de percibirlas como obstáculos, podemos verlas como oportunidades para el autoconocimiento y el crecimiento. La analogía del surfista es particularmente poderosa, ya que nos invita a desarrollar una habilidad de resiliencia, a fluir con la vida y sus altibajos, en lugar de resistirnos. Esto no solo promueve una mayor inteligencia emocional, sino que también nos empodera para tomar decisiones más conscientes y alineadas con nuestros valores, liberándonos de la búsqueda incesante de gratificación instantánea y abriendo camino a un bienestar más profundo y duradero. Al final, aprender a 'cabalgar la ola' de nuestras emociones es una lección fundamental para la vida misma.