En el ámbito del fitness y el desarrollo físico, ha surgido una nueva perspectiva que desafía la noción tradicional de que el entrenamiento solo es efectivo si termina con un agotamiento total. Dos destacados expertos en actividad física y salud, el entrenador y fisioterapeuta Sergio López López, y el director técnico José Antonio Quiñones de la clínica Éclat, proponen que la clave para la ganancia de fuerza y masa muscular radica en acercarse al 'fallo muscular' sin necesariamente alcanzar la extenuación. Esta aproximación, explican, se centra en movilizar un mayor número de fibras musculares y estimular la adaptación del cuerpo, enfatizando la importancia de una técnica correcta y la capacidad de recuperación.
El 17 de junio de 2026, los especialistas Sergio López López y José Antonio Quiñones arrojaron luz sobre la controvertida filosofía del entrenamiento de fuerza. López, con su doble titulación en fisioterapia y doctorado en Actividad Física y Salud, definió el entrenamiento cercano al fallo como la ejecución de una serie hasta un punto donde solo se podrían completar unas pocas repeticiones adicionales manteniendo una forma perfecta. Esta estrategia busca una alta intensidad sin llegar a la incapacidad total del músculo, algo que, según Quiñones de la clínica Éclat, no es adecuado para todos, especialmente para principiantes que aún deben dominar la técnica. Ambos coinciden en que, más allá del esfuerzo, la técnica, el reposo y las particularidades de cada individuo son esenciales para un progreso eficaz.
López enfatiza que el objetivo final del ejercicio no es la fatiga extrema, sino proporcionar al organismo una razón convincente para adaptarse y fortalecerse. Esta metodología se considera especialmente beneficiosa para reclutar un mayor número de fibras musculares, lo que es fundamental para el crecimiento y la fuerza. Si una serie no es suficientemente desafiante, las fibras más potentes no se activan adecuadamente, limitando la señal de adaptación. Sin embargo, se advierte a los novatos sobre los riesgos de intentar este método sin una base técnica sólida, ya que podrían sufrir un fallo técnico antes que muscular.
Además, López observa que muchas mujeres subestiman su propia resistencia a la fatiga, tendiendo a quedarse lejos de su verdadero límite. Esto sugiere que a menudo poseen una capacidad adicional de esfuerzo que no están explotando, y podrían beneficiarse de acercarse más al fallo en ejercicios controlados y seguros como extensiones de cuádriceps o prensa de piernas, a diferencia de movimientos más complejos como las sentadillas pesadas o el peso muerto, donde el riesgo de deterioro técnico es mayor. Para quienes entrenan de forma independiente, el sistema RIR (repeticiones en reserva) ofrece una guía práctica: si al final de una serie aún se podrían hacer dos o tres repeticiones más con buena técnica, se está en el rango óptimo cercano al fallo, promoviendo así la adaptación sin llegar al sobreentrenamiento o la lesión.
La revelación principal de este diálogo experto es que una sesión de entrenamiento realmente efectiva no siempre se mide por el sudor o el agotamiento extremo, sino por la calidad del estímulo que se le da al músculo. La verdadera intensidad se relaciona con la proximidad al esfuerzo máximo de los músculos implicados, y no con una sensación general de cansancio. Este enfoque invita a reevaluar cómo concebimos el entrenamiento, promoviendo una práctica más inteligente y consciente que prioriza la adaptación y el desarrollo a largo plazo sobre la mera fatiga.