Salud de los Ancianos>

Estrategias Clave Contra la Disminución Muscular en la Vejez

06/19 2026

La pérdida de fuerza muscular es una preocupación común al envejecer, y su causa no se limita únicamente a la edad o la falta de actividad física. Una alimentación inadecuada tiene un impacto directo en este proceso, según expertos de Sanitas Mayores. Pequeños errores en la dieta diaria pueden disminuir su calidad, lo que a su vez afecta la capacidad funcional y la recuperación ante problemas de salud. Por ejemplo, cenar de forma insuficiente regularmente puede, con el tiempo, debilitar la fuerza, la energía y las funciones cognitivas, especialmente en personas mayores.

Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores, enfatiza que para los adultos mayores, una buena alimentación no se trata solo de mantener un peso saludable, sino de preservar la autonomía y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Cuando la dieta es deficiente, esta decadencia se refleja en la funcionalidad del cuerpo y en su habilidad para recuperarse. Los desequilibrios alimenticios a menudo surgen de una ingesta que parece suficiente, pero que carece de los nutrientes necesarios para mantener la musculatura. La falta de apetito, la saciedad temprana o las dificultades para masticar pueden contribuir a esto, al igual que la monotonía en la cocina o la elección de comidas rápidas que no cubren las necesidades nutricionales adecuadas. Para contrarrestar esta situación, los nutricionistas de Blua de Sanitas recomiendan varias estrategias. Es fundamental consumir proteínas desde el desayuno para optimizar su aprovechamiento a lo largo del día. Priorizar alimentos frescos sobre los ultraprocesados, que suelen tener menos proteínas de calidad, es otra clave. Mantener una dieta variada y revisar con un profesional antes de eliminar grupos de alimentos es esencial. Además, distribuir las comidas en porciones más pequeñas pero frecuentes puede ser más efectivo para cubrir las necesidades diarias si el apetito disminuye. La combinación de ejercicio de fuerza con una alimentación adecuada es crucial. Finalmente, más que reducir la cantidad de comida, la clave está en seleccionar alimentos de mayor calidad nutricional, ya que una ingesta escasa acelera la pérdida muscular y el cansancio.

Eva M. Bautista, nutricionista de Blua de Sanitas, subraya la importancia de una evaluación profesional para identificar las causas subyacentes de una mala alimentación, como la falta de apetito, problemas de masticación, fatiga al cocinar o incluso deterioro cognitivo. Una valoración experta permite adaptar la dieta de forma segura y sostenible, evitando la desnutrición proteico-energética, que es frecuente en las personas mayores. Adoptar estas prácticas no solo mejora la salud física, sino que también fomenta una vida más activa y autónoma, permitiendo a los adultos mayores disfrutar plenamente de cada etapa de su vida.