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Facilitando la Transición Escolar: Estrategias para Padres y Niños

10/12 2026

La transición del período vacacional al ámbito escolar representa un momento de ajuste significativo tanto para los menores como para sus tutores. Para muchos infantes, las semanas previas al inicio de las clases pueden generar una considerable tensión, y para numerosos progenitores, este período se traduce en preocupación y una sensación de desamparo ante cómo gestionar la situación. En colaboración con el Doctor en Psicología Clínica, Fernando Miralles, se han elaborado diversas recomendaciones orientadas a suavizar esta readaptación al sistema educativo.

Una estrategia fundamental consiste en el lenguaje que emplean los adultos. Es crucial evitar vincular las vacaciones con experiencias exclusivamente positivas y la escuela con aspectos desfavorables. Expresiones como “ya verás cuando comience el colegio” o “se te está acabando lo bueno” pueden ser contraproducentes, ya que los niños, siendo muy receptivos, asocian rápidamente el ocio con lo placentero y la educación con obligaciones o castigos. Si se trata de un nuevo centro educativo, se aconseja visitarlo previamente con el niño para que se familiarice con las instalaciones, lo que contribuirá a disipar ansiedades. Asimismo, es beneficioso involucrar a los pequeños en la preparación del material escolar, revisando libros o forrándolos juntos, para que se sientan parte activa del proceso y valorados. La vuelta a la normalidad debe ser gradual, sin saturarles desde el primer día con actividades extraescolares excesivas. Es importante permitirles mantener algunas de sus actividades lúdicas vespertinas para que la adaptación sea más fluida. Además, se debe enfatizar lo positivo del retorno, como el reencuentro con amigos y nuevas aventuras, o la oportunidad de aprender cosas nuevas, reforzando la idea de madurez y crecimiento personal.

Finalmente, la organización de los horarios es vital. Después de un verano con rutinas flexibles, es imprescindible reestablecer gradualmente los patrones de sueño y vigilia antes del inicio de clases. Acostarse y levantarse temprano ayudará a que el cuerpo se adapte, evitando que los niños se muestren irritables o fatigados durante las primeras semanas. También es prudente revisar y corregir los deberes de verano con ellos para asegurar que el conocimiento se mantiene fresco y evitar un estrés innecesario al inicio del curso.

Promover una actitud positiva y una preparación anticipada son pilares para una reinserción escolar exitosa. Al acompañar a los niños en este proceso con paciencia, comprensión y estímulo, no solo se minimiza el estrés, sino que también se fomenta su autonomía y resiliencia, cimentando una relación saludable con el aprendizaje y el entorno escolar. Este enfoque proactivo y empático prepara el camino para un desarrollo integral y una experiencia educativa enriquecedora.