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Guía esencial para la prevención y actuación frente a incendios

07/10 2026

La reciente tragedia ocurrida en Los Gallardos, Almería, donde un incendio forestal ha cobrado la vida de numerosas personas y ha dejado a otras desaparecidas, además de arrasar con miles de hectáreas, subraya la importancia crítica de la preparación. En respuesta a esta emergencia, el Consejo General de Enfermería (CGE) ha divulgado una guía detallada con medidas de prevención y actuación. Estas recomendaciones buscan dotar a la ciudadanía de las herramientas necesarias para afrontar incendios, destacando tanto la evacuación segura como los primeros auxilios en caso de quemaduras o inhalación de humo, enfatizando que una respuesta rápida y adecuada puede ser decisiva para salvar vidas y minimizar daños.

El enfermero Héctor Nafría, de la Unidad de Cultura Científica del CGE, enfatiza la urgencia de estar informados y preparados para actuar ante un evento de esta magnitud. Su mensaje recalca que, más allá de la prevención, es fundamental saber cómo responder una vez que el fuego amenaza. Desde la alerta inicial a los servicios de emergencia hasta la búsqueda de refugio y la autoprotección, cada paso cuenta. Las directrices proporcionadas no solo cubren la fase de emergencia activa, sino que también ofrecen consejos vitales para el período posterior al control del fuego, incluyendo cómo regresar de forma segura y qué precauciones tomar para evitar nuevos riesgos y atender posibles lesiones.

Medidas cruciales de autoprotección en caso de incendio

Ante la amenaza de un incendio, es fundamental actuar con rapidez y conocimiento. Lo primero y más importante es contactar de inmediato al número de emergencias 112, proporcionando la ubicación más precisa posible, describiendo la naturaleza del fuego y la dirección en la que avanza. Después de alertar a las autoridades, la prioridad es alejarse del peligro. Se recomienda desplazarse siempre cuesta abajo y en contra del viento para evitar ser alcanzado por las llamas y el humo. Es crucial proteger las vías respiratorias cubriendo la boca y la nariz con un paño húmedo y respirando por la nariz, minimizando así la inhalación de partículas tóxicas. Buscar refugio en zonas ya quemadas, entre rocas, en carreteras o cerca de orillas de ríos son opciones seguras, evitando áreas con abundante vegetación que puedan propagar el fuego. Si se encuentra en casa, cerrar todas las puertas y ventanas y abstenerse de usar el aire acondicionado es vital para prevenir la entrada de humo.

En situaciones extremas donde la persona se ve atrapada, es fundamental buscar un área despejada de vegetación. Si la ropa se incendia, la acción inmediata es tirarse al suelo y rodar para sofocar las llamas, cubriéndose para proteger el cuerpo. Una vez que el incendio ha sido controlado, la paciencia es clave; no se debe regresar a la zona afectada hasta que las autoridades lo declaren seguro. Al volver, es imprescindible usar mascarilla y gafas protectoras, así como ropa que cubra completamente el cuerpo para evitar el contacto con cenizas y residuos. Se debe revisar la vivienda para eliminar cualquier resto que pueda reavivar el fuego y, si se observan columnas de humo, brasas o animales heridos, informar a los servicios de emergencia para una intervención adecuada y oportuna.

Atención de urgencia ante quemaduras e inhalación de humo

En el desafortunado caso de sufrir quemaduras o inhalación de humo durante un incendio, la atención inmediata es crucial. Para las quemaduras, el primer paso es detener la fuente de calor, alejando a la persona de las llamas o de la superficie caliente que causó la lesión. Posteriormente, se debe enfriar la piel afectada con agua fría (nunca por debajo de 8°C) durante un período de 5 a 20 minutos, evitando el uso de hielo, ya que este puede aumentar el riesgo de necrosis tisular. Es importante no utilizar agua de mar. Para prevenir la hipotermia, especialmente en quemaduras extensas, se debe cubrir a la persona. La ropa y los objetos ajustados solo deben retirarse si no están adheridos a la piel, y siempre con precaución para no causar más daño. Artículos como relojes, anillos y cinturones deben ser removidos para evitar complicaciones por hinchazón.

Una vez enfriada la quemadura, esta debe cubrirse con una gasa estéril o un paño limpio y seco mientras se traslada a la persona a un centro de salud. Es fundamental abstenerse de aplicar cremas, pasta de dientes o aceites, ya que pueden empeorar la situación o dificultar el diagnóstico médico. La reposición de líquidos es vital para el paciente quemado, por lo que debe hacerse lo antes posible. Se debe buscar atención médica urgente si la quemadura es profunda, muy extensa, afecta a áreas sensibles como la cara, manos, pies, genitales o articulaciones, o si la persona presenta dificultad para respirar o tos persistente debido a la inhalación de humo, ya que estas condiciones requieren una evaluación profesional inmediata para prevenir complicaciones graves.