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Impacto de la interrupción de terapias hormonales para la menopausia

10/16 2026

Actualmente, el mercado de terapias hormonales enfrenta una situación de desabastecimiento que ha generado inquietud entre las mujeres que dependen de estos fármacos para mitigar los síntomas de la menopausia. Esta escasez, que ha provocado cambios frecuentes en los tratamientos, presenta el riesgo de que muchas pacientes abandonen sus terapias, lo que podría tener consecuencias negativas para su bienestar a corto y largo plazo. Sin embargo, las autoridades sanitarias y expertos en el campo médico instan a la calma, asegurando que la situación es temporal y que se están implementando medidas para normalizar el suministro y ofrecer alternativas eficaces.

Detalles sobre la Interrupción de Terapias Hormonales en la Menopausia

Desde hace algunos meses, un número considerable de tratamientos hormonales, diseñados para aliviar los efectos de la menopausia, han experimentado interrupciones en su suministro en las farmacias. Esta coyuntura ha generado una profunda preocupación entre las mujeres afectadas, quienes se han visto obligadas a modificar sus regímenes terapéututicos en varias ocasiones. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha confirmado que la mayoría de los fármacos en falta se repondrán entre octubre y noviembre, según las previsiones actuales.

La presidenta de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), Silvia P. González, enfatiza la importancia de no generalizar, pues no todos los medicamentos ni todas las dosis se han visto afectados. No obstante, ha reconocido que la situación ha provocado un “efecto dominó” en los almacenes de muchos productos farmacéuticos.

Entre los tratamientos específicos afectados se encuentran el espray de estradiol Lenzetto y Bijuva, una combinación de 17β-estradiol y progesterona. Ante esta situación, la doctora González sugiere que se puede recurrir a cambios en la forma de administración o en la marca del medicamento, destacando que en septiembre se introdujeron tres nuevos productos con suficiente existencias. La interrupción de estos tratamientos puede conducir a la reaparición de síntomas en cuestión de días o semanas. Los síntomas más comunes que se notarían rápidamente incluyen sofocos, insomnio, irritabilidad y dolores articulares, mientras que la sequedad vaginal podría manifestarse algo más tarde.

En lo que respecta a la protección ósea y cardiovascular que ofrecen estos fármacos, los efectos de su suspensión se observarían a largo plazo. Por ello, la AEEM insiste en la importancia de que las mujeres, en la medida de lo posible, mantengan su terapia hormonal para preservar su calidad de vida y proteger su salud general.

Sobre la opción de utilizar fórmulas magistrales basadas en estrógenos, como las autorizadas en Cataluña, la experta señala que, aunque pueden ser una alternativa, los profesionales médicos las consideran un último recurso. Esto se debe a que no ofrecen las mismas garantías de seguridad y eficacia que los fármacos comerciales, y su nivel de absorción es considerablemente menor, según la Aemps.

A pesar de los desafíos actuales, la presidenta de la AEEM subraya que el mercado de terapias hormonales está en crecimiento, lo que indica una mayor aceptación y uso de estos tratamientos por parte de las mujeres. Este aumento en la demanda, aunque ha contribuido al desabastecimiento, también es una señal positiva de que las mujeres están buscando soluciones para gestionar su menopausia. La doctora González concluye que la terapia hormonal debe iniciarse cuando los síntomas son intensos y afectan la calidad de vida, y lo ideal es hacerlo en los primeros diez años de la posmenopausia para maximizar sus beneficios.

La situación actual de desabastecimiento de tratamientos hormonales para la menopausia subraya la vulnerabilidad de las cadenas de suministro farmacéutico y la necesidad de sistemas más resilientes. Desde la perspectiva del paciente, esta experiencia resalta la importancia de una comunicación clara y proactiva por parte de las autoridades sanitarias y los profesionales médicos, así como la necesidad de explorar y garantizar alternativas terapéuticas seguras y eficaces. Es un recordatorio de que, incluso en un mundo avanzado, la salud de las mujeres sigue dependiendo de la disponibilidad de recursos esenciales y de un apoyo médico constante que garantice su bienestar.