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La campaña de vacunación se acelera ante el avance de enfermedades respiratorias como la gripe y el COVID

10/01 2026

La propagación de afecciones respiratorias, como la influenza estacional y el coronavirus, se ve acelerada por los viajes intercontinentales, la congregación en ambientes cerrados en lugares de trabajo y escuelas, y las fluctuaciones térmicas. Esta anticipación en la aparición de estas enfermedades ha provocado un adelanto en las estrategias de inmunización. Esta misma semana, gran parte de las comunidades autónomas han iniciado sus programas de vacunación contra estas infecciones, incluyendo dosis para la gripe, el COVID-19 y el virus sincitial respiratorio (VRS).

Ana Pilar Javierre, experta de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), señala que los calendarios de vacunación se están adelantando progresivamente. En años recientes, las campañas solían comenzar a finales de octubre, luego a mediados de mes, y ahora ya se inician a finales de septiembre o principios de octubre en muchas regiones. Este adelanto responde a la necesidad de salvaguardar a la ciudadanía antes de que la circulación viral alcance niveles más altos. Incluso cuando el calor aún predominaba, ya se detectaban casos de gripe en centros de salud, a pesar de que esta es una enfermedad típicamente invernal, con su pico habitual durante las festividades navideñas. La globalización y la alta movilidad favorecen la aparición temprana de infecciones como la gripe A y el COVID-19. Aunque el COVID-19 no sigue un patrón estacional, su transmisión aumenta en entornos cerrados, especialmente con el regreso al trabajo y a las instituciones educativas en septiembre. Los niños pequeños son considerados importantes vectores de contagio, al diseminar más virus respiratorios de forma menos controlada, impactando a los adultos. También son frecuentes en ellos afecciones como la bronquitis y la bronquiolitis, a menudo causadas por el VRS, que históricamente ha comenzado a circular antes que el virus de la gripe.

Los datos epidemiológicos recientes, entre el 14 y el 20 de septiembre, muestran una incidencia de gripe de 22,9 casos por cada 100.000 habitantes, una cifra similar a la del año anterior en el mismo período, con un notable aumento en la gripe A, coincidiendo con la epidemia en el hemisferio sur. En cuanto al COVID-19, se registró una incidencia de 85 casos por cada 100.000 habitantes, superior a la semana previa, pero ligeramente por debajo del mismo período del año anterior. El VRS, por su parte, mantuvo cifras muy bajas. A pesar de estas variaciones, la doctora Javierre subraya que, en sus consultas diarias, el COVID-19 persiste como una infección constante a lo largo del año, aunque ninguna de las tres enfermedades alcanza aún niveles epidémicos. Las campañas de vacunación de la gripe priorizan a los mayores en residencias, y algunas comunidades expandirán la vacunación pediátrica a adolescentes de 11 a 13 años, llevándolas a los centros educativos. Las vacunas de la gripe son trivalentes, cubriendo tres cepas distintas, con formulaciones de alta carga y adyuvadas para personas mayores. Existen también vacunas atenuadas de administración intranasal para niños y adolescentes sin inmunosupresión. Para el COVID-19, las vacunas se actualizan anualmente con la subvariante de ómicron predominante, aunque la rápida mutación del virus presenta un desafío constante.

La protección contra las enfermedades respiratorias es una responsabilidad compartida que se puede fortalecer con acciones simples. Ante cualquier señal de malestar respiratorio, como los síntomas asociados al COVID-19, la gripe, el VRS o incluso un resfriado común, el uso de mascarilla se convierte en un acto de solidaridad fundamental. Esta medida protege a quienes nos rodean, especialmente a los ancianos y a las personas con condiciones médicas preexistentes, quienes son más vulnerables a las complicaciones de estas infecciones.