Al iniciar un nuevo ciclo, es común que nos invada una sensación de renovación, acompañada de un torbellino de metas y expectativas. Sin embargo, en medio de esta planificación, a menudo pasamos por alto un pilar fundamental para nuestro equilibrio emocional: la capacidad de disfrutar el momento actual. Tal Ben-Shahar, una autoridad global en el estudio de la felicidad y la psicología positiva, nos presenta una idea tan elemental como transformadora para abordar esta etapa con serenidad: despojarnos de la carga del temor a lo que podrá suceder y del peso de las experiencias pasadas. Su filosofía destaca que la verdadera alegría no reside en un estado perpetuo de euforia o en la consecución de objetivos específicos, sino en la práctica constante de hábitos saludables y en la habilidad de manejar nuestros pensamientos de manera consciente. En este sentido, la felicidad se cultiva internamente, más allá de las circunstancias externas, y se nutre de nuestra aptitud para vivir plenamente el presente.
La propuesta de Ben-Shahar para una vida más plena se centra en dos elementos clave: la gestión del miedo al futuro y la reinterpretación del pasado. No se trata de ignorar los desafíos venideros ni las vivencias dolorosas, sino de cambiar la forma en que los percibimos y procesamos. El psicólogo nos anima a dejar de convertir las incertidumbres del mañana en ansiedades paralizantes y a transformar los recuerdos negativos en oportunidades de aprendizaje, sin permitir que se conviertan en una prisión emocional. Al adoptar esta perspectiva, podemos liberar nuestra mente de ciclos de preocupación y rumiación, permitiendo que nuestra atención se fije en el único lugar donde realmente podemos influir: el presente. Así, el crecimiento personal se vuelve posible, liberándonos de la culpa persistente y fomentando una visión más tranquila y centrada en el aquí y ahora.
La cita de Tal Ben-Shahar, “Para ser feliz debes eliminar dos cosas: el miedo a un mal futuro y el recuerdo de un mal pasado”, resuena con especial fuerza en momentos de transición, como el inicio de un nuevo año o un nuevo ciclo académico. Es una invitación a reflexionar sobre la naturaleza de la felicidad, que, según este experto, no es un estado fijo o una meta externa, sino una habilidad que podemos cultivar activamente. Ben-Shahar nos advierte sobre la tendencia de la mente a oscilar entre las preocupaciones futuras y los remordimientos pasados, desviando nuestra atención del presente, que es donde verdaderamente reside la vida. Este enfoque nos insta a cuestionar la obsesión por la planificación y los objetivos a largo plazo, para priorizar el bienestar emocional que surge de vivir conscientemente el ahora.
El filósofo y psicólogo nos ofrece una perspectiva refrescante sobre cómo podemos entrenar nuestra mente para encontrar la felicidad. Al igual que el inicio de un nuevo curso puede generar una mezcla de expectativas y ansiedad, Ben-Shahar nos anima a verlo como una oportunidad para aplicar sus principios. Subraya que la felicidad no se encuentra en la euforia constante o en la consecución de deseos, sino en una relación más sana con nuestros propios pensamientos. Esto implica reconocer que el miedo al futuro y la rumiación sobre el pasado actúan como obstáculos para nuestro bienestar. Al liberarnos de estas cargas mentales, podemos abrir espacio para apreciar el presente, que es el único momento en el que realmente podemos actuar y experimentar la vida.
Uno de los mayores desafíos para alcanzar el bienestar, según Tal Ben-Shahar, es el miedo al futuro. Este no se manifiesta únicamente en grandes inquietudes, sino también en preguntas cotidianas como «¿qué pasará si fracaso?» o «¿y si las cosas no resultan como espero?». Estas dudas, aunque naturales, activan un mecanismo de anticipación que, si bien útil en ciertas ocasiones, se vuelve perjudicial cuando es excesivo, generando estrés, agotamiento emocional y una sensación constante de alerta. Muchas de las situaciones que tememos nunca se materializan, pero la mente y el cuerpo ya han sufrido las consecuencias de esa preocupación, al considerarlas como peligros inminentes. La clave no es ignorar los problemas, sino dejar de convertir hipótesis en certezas prematuras e innecesarias, evitando así un doble sufrimiento: el de la imaginación y el de la realidad si el evento ocurre.
El segundo obstáculo para la felicidad, según Ben-Shahar, es la forma en que nos relacionamos con el pasado. Todos hemos vivido experiencias dolorosas o tomado decisiones equivocadas. Sin embargo, cuando el recuerdo se convierte en una rumiación constante, deja de ser una fuente de aprendizaje para transformarse en una «prisión emocional”. La psicología positiva propone una alternativa: mirar el pasado con honestidad, extraer las lecciones necesarias y seguir adelante sin quedar atrapados en él. Pensar repetidamente en lo que se hizo mal no cambia los hechos ni cura las heridas, sino que impide la superación y el avance. La clave, como señala el experto, radica en nuestra capacidad para transformar la experiencia en conocimiento, fomentando un flujo de acontecimientos que favorece el crecimiento personal y nos libera de la culpa permanente. Esto nos permite apreciar el presente, donde a menudo se esconde la felicidad que tanto anhelamos, y aspirar a una versión más tranquila de nosotros mismos en lugar de una más perfecta.