La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una contundente advertencia sobre el impacto negativo de la estigmatización en la salud pública, especialmente en el contexto de la migración masiva. Según Adham Ismail, responsable de la Oficina para el Mediterráneo Oriental de la OMS, el principal desafío sanitario en estas situaciones no reside en la propagación de enfermedades por parte de los migrantes, sino en el prejuicio y la discriminación que enfrentan. Este estigma no solo obstaculiza el acceso a la atención médica, sino que también contribuye a la subestimación de problemas de salud mental, generando un riesgo real para la comunidad en general al dificultar el diagnóstico y tratamiento oportuno.
Ismail enfatizó en una entrevista que el miedo a ser etiquetado o denunciado como portador de enfermedades disuade a las personas migrantes de buscar los servicios sanitarios necesarios. Como resultado, condiciones médicas que podrían ser fácilmente tratadas quedan sin diagnóstico, transformándose en problemas de salud pública significativos. Esta realidad contrasta con la percepción común, que a menudo asocia la migración con la importación de nuevas enfermedades, una idea que el experto de la OMS califica de infundada y perjudicial.
El representante de la OMS destacó que las políticas de salud pública deben fundamentarse en datos y evidencias, no en la nacionalidad o el estatus legal de los individuos. Criticó las "medidas generales" que aplican a grupos enteros y el uso de un lenguaje que vincula directamente a las personas con enfermedades. Ismail argumentó que quienes confían en el sistema de salud tienden a buscar ayuda más temprano, facilitando diagnósticos precoces y tratamientos completos. Instó a las autoridades de países como Marruecos y España a adoptar enfoques basados en el riesgo individual y no en prejuicios.
Contrario a la creencia popular, Ismail aclaró que la mayoría de los migrantes son personas jóvenes y saludables al inicio de su viaje. Sin embargo, las condiciones precarias que a menudo enfrentan durante la migración, como la falta de vivienda adecuada, agua potable, higiene y alimentación, los hacen vulnerables a infecciones como sarna, diarrea, afecciones respiratorias, agotamiento por calor y diversas lesiones. Ejemplos recientes, como los casos de tuberculosis, varicela y sarna en Ceuta, reflejan estas vulnerabilidades, pero, como subraya Ismail, la tuberculosis en contextos de baja incidencia suele ser una reactivación de infecciones previas, no una transmisión activa.
Finalmente, Adham Ismail hizo un llamado a fortalecer los sistemas de salud para asegurar un acceso gratuito y sencillo a tratamientos, especialmente cuando estén clínicamente indicados. Advirtió sobre la rápida propagación de la desinformación y el estigma, que pueden ser más peligrosos que cualquier brote. Subrayó la importancia de abordar la salud mental de los migrantes, quienes a menudo han experimentado violencia, pérdidas y traumas, como ansiedad, depresión o estrés postraumático, condiciones que, aunque menos visibles que las infecciones físicas, requieren una atención urgente y compasiva.