Durante mucho tiempo, las conversaciones sobre bienestar físico se centraban principalmente en la salud cardiovascular, promoviendo actividades como caminar, correr o nadar. Sin embargo, en los últimos años, ha emergido una nueva comprensión sobre la importancia de la musculatura en la búsqueda de una vida larga y plena. Más allá de la mera apariencia, conservar la potencia y el funcionamiento muscular es fundamental para determinar cómo afrontaremos las etapas avanzadas de la vida y cómo mejoraremos nuestra existencia actual.
Adrián Chamorro, figura destacada en el entrenamiento personal y la longevidad en la Unidad de Longevidad del Hospital Memorial Publio Cordón, enfatiza que 'los músculos son fuente de vida'. Esta declaración encapsula la razón por la cual la masa muscular ha ganado un estatus primordial en el debate sobre la longevidad. Como explica, nuestra musculatura constituye un valioso depósito de salud, indispensable para acciones diarias como levantarse de un asiento, subir escaleras, mantener el equilibrio e incluso preservar nuestra independencia personal.
Además, el tejido muscular es un componente sumamente activo desde el punto de vista metabólico, participando activamente en la asimilación de glucosa y en los procesos de producción de energía. Mantener una óptima cantidad y funcionalidad muscular contribuye significativamente a salvaguardar nuestra capacidad de movimiento, el equilibrio y la autonomía a medida que avanzamos en edad, a la vez que ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes tipo 2. En resumen, una buena salud muscular es sinónimo de una mejor calidad de vida.
Como se ha mencionado, la cantidad y calidad de nuestra masa muscular tienen un impacto directo en nuestra futura autonomía. Por lo tanto, el experto en longevidad nos invita a reflexionar no solo sobre cuántos años deseamos vivir, sino cómo anhelamos vivirlos. “Cuando alcance los 80 años, deseo ser autosuficiente. Quiero poder levantarme de una silla por mí mismo varias veces al día. Y esto se edifica hoy, no en una década”, afirma. Tareas tan ordinarias como levantarse de la cama, llevar una bolsa, inclinarse, caminar o incorporarse del sofá dependen en gran medida de la solidez de nuestros músculos.
“La musculatura no es meramente una cuestión estética, aunque sea una consecuencia positiva y aceptable”, apunta el entrenador. Su relevancia se extiende mucho más allá: mantenerla activa es crucial para conservar nuestra capacidad funcional a lo largo de las décadas. El tejido muscular es un motor que demanda energía constante para subsistir y operar, y esta necesidad intrínseca hace que la composición corporal juegue un rol esencial en nuestro gasto energético diario. Sin embargo, es fundamental evitar la simplificación de creer que un aumento de la masa muscular automáticamente dispara el metabolismo o facilita la pérdida de peso sin considerar la dieta. El entrenador personal subraya que el entrenamiento y la nutrición deben ir de la mano. “Si entreno a alguien de manera excepcional, pero su alimentación no es la adecuada, es muy improbable que obtengamos los resultados esperados, y lo mismo ocurre a la inversa.”
Otro punto que resalta este especialista en envejecimiento es la necesidad de una atención especial al músculo en ciertas fases vitales. Específicamente, se refiere a la transición hacia la menopausia y los años posteriores. Los cambios hormonales, sumados al proceso natural de envejecimiento, pueden propiciar alteraciones en la composición corporal. Por ello, la conservación de la fuerza y la masa muscular adquiere una relevancia particular en esta etapa. Además, nos recuerda que nuestro cuerpo a los 20 años no es el mismo que a los 40, 50 o 60. A esto se añade un problema muy común: el excesivo tiempo que pasamos sentados. Trabajar frente a la computadora, los traslados en vehículo, las reuniones y el ocio sedentario pueden llevar a una inactividad física mayor de la que imaginamos.
Por ende, en esta fase de la vida, el entrenamiento de fuerza adquiere un protagonismo fundamental. No se trata necesariamente de buscar una determinada apariencia física, sino de proporcionar al organismo el estímulo vital que necesita para mantener la potencia y la función muscular. De hecho, el especialista aconseja que, si nunca se ha entrenado y se decide comenzar, el trabajo de fuerza debe ser la prioridad inicial.
Los beneficios del ejercicio físico trascienden el sistema locomotor. “El BDNF, o factor neurotrófico derivado del cerebro, es una proteína ligada a la plasticidad neuronal que puede incrementarse con la actividad física”, explica Lisa Cirese, nutricionista de la misma Unidad en el Hospital Memorial Publio Cordón. Esto nos ayuda a comprender por qué al hablar de ejercicio y longevidad, la perspectiva debe ir más allá de músculos potentes o huesos firmes. La actividad física, la capacidad funcional y la salud cerebral constituyen un objetivo unificado: mantener la autonomía y la capacidad de valerse por uno mismo durante el mayor tiempo posible. Por lo tanto, Adrián Chamorro nos recuerda que “entrenar hoy es una forma de preparar el cuerpo que necesitaremos en diez, veinte o treinta años”.
Si, después de leer este análisis, uno se propone iniciar un programa de entrenamiento de fuerza para preservar la masa muscular, Adrián Chamorro aconseja desechar la mentalidad de “todo o nada”. Aclara que “no es imprescindible pasar de un estilo de vida sedentario a entrenar cinco días a la semana. Los objetivos modestos y sostenibles pueden ser mucho más efectivos para consolidar un hábito duradero.” El especialista enfatiza la importancia de “reservar tiempo para el entrenamiento con la misma seriedad con la que se agenda una reunión o cualquier otro compromiso ineludible. ¿Por qué no te tratas a ti mismo como un cliente prioritario?”, propone. Invita a considerar este tiempo como una inversión personal: “No como una imposición, sino como un acto de amor propio”. El experto concluye con la idea central que ha permeado toda la entrevista: “No entrenamos únicamente para el cuerpo que poseemos hoy, sino para preservar las capacidades que desearemos seguir disfrutando mañana”. Insiste en que la masa muscular es vital. ¿Qué tipo de vida deseas cuando envejezcas?