Vida Saludable>

Neurociencia: ¿Quejarse Más Puede Acelerar el Aprendizaje?

09/04 2026

Aprender algo nuevo es un camino lleno de desafíos y tropiezos. Ya sea al intentar dominar un instrumento, practicar un deporte inédito, aprender un idioma o embarcarse en un proyecto desconocido, es común encontrarse con errores y momentos de torpeza. La clave reside en cómo abordamos estos fallos. Una neurocientífica sugiere que la actitud ante los errores y la forma en que nos quejamos pueden influir significativamente en la velocidad con la que adquirimos nuevas habilidades. No se trata de criticar el mero acto de quejarse, sino de comprender cómo los patrones persistentes de negatividad afectan la neuroplasticidad del cerebro y el proceso cognitivo.

Detalles de la Noticia: El Papel de la Percepción y la Neuroplasticidad

El 4 de septiembre de 2026, la Dra. Elena Gallardo, destacada neurocientífica y académica, compartió sus hallazgos sobre la relación entre las quejas y el aprendizaje. En sus declaraciones, la Dra. Gallardo subraya que es natural expresar descontento o señalar fallas de vez en cuando. Sin embargo, advierte que cuando las quejas se vuelven una constante, dirigiendo nuestra atención de forma habitual hacia lo que falta o lo que salió mal, pueden surgir problemas. Ella explica que la neuroplasticidad, la asombrosa capacidad del cerebro para adaptarse y aprender, se moldea por la práctica constante. Si el cerebro se acostumbra a buscar de manera reiterada problemas y aspectos negativos, se vuelve más eficiente en detectarlos, lo que paradójicamente puede acelerar la identificación de errores y, por ende, su solución. No obstante, esta ventaja tiene una “cara B”: la negatividad persistente puede interferir con los procesos de aprendizaje, ya que la atención es un recurso limitado. Si los recursos cognitivos se saturan con la preocupación y la frustración, queda menos espacio para explorar alternativas y soluciones. El diálogo interno también juega un papel crucial, ya que las redes neuronales del lenguaje y las emociones están interconectadas. Un lenguaje interno de auto-compasión y ánimo es vital para afrontar los desafíos. Además, el estrés crónico, aunque el estrés puntual puede ser adaptativo, perjudica las funciones cognitivas superiores como la atención, la memoria y la flexibilidad mental. Finalmente, la Dra. Gallardo enfatiza que la anticipación constructiva de problemas es una función cerebral avanzada que puede mejorar la planificación y reducir el estrés, a diferencia de la anticipación negativa que genera miedo y estanca el crecimiento personal. Regiones como la corteza prefrontal y el hipocampo son fundamentales en la gestión de la atención, la emoción y la formación de nuevas memorias, requiriendo un esfuerzo consciente y entrenamiento para su óptimo funcionamiento. La clave no está en evitar los errores, sino en la percepción que se construye sobre ellos, una percepción que, como cualquier otra habilidad, puede ser entrenada.

Reflexión: La Mente como un Jardín Cultivable

La perspectiva de la Dra. Elena Gallardo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la autoconciencia en el proceso de aprendizaje. Su investigación resalta que nuestra actitud no es simplemente un rasgo de personalidad, sino un factor activo que moldea la arquitectura cerebral y, por ende, nuestra capacidad de adaptación. Al entender que el cerebro es un órgano maleable, podemos empoderarnos para cultivar una mentalidad más resiliente y proactiva. La próxima vez que nos enfrentemos a un obstáculo, en lugar de caer en la queja automática, quizás podamos recordar que incluso la incomodidad es una oportunidad para que nuestro cerebro entrene su voluntad y descubra nuevas rutas hacia el éxito. Es un llamado a vernos a nosotros mismos como jardineros de nuestra propia mente, eligiendo qué semillas plantar y cómo nutrir nuestro crecimiento.