El concepto de autocuidado no debería percibirse como una lista de obligaciones a cumplir. La esencia radica en que cualquier práctica, ya sea tomar suplementos al despertar, hacer ejercicio a diario o consumir una cantidad específica de proteínas, se origine en una convicción interna y no en una imposición externa. Mantener un hábito por el simple hecho de marcar una tarea en una lista, en lugar de por una creencia genuina en sus beneficios, eventualmente se torna insostenible.
En una reciente conversación con TELVA, Paz Vega expresó su cansancio ante la presión de seguir ciertas modas de bienestar. «No deseo añadir más responsabilidades a mi vida», comentó en relación con el entrenamiento de fuerza. A pesar de la creciente insistencia en este tipo de actividad para mujeres de mediana edad, la actriz prefiere evitar que el gimnasio se convierta en una carga más en su día a día. Ella compartió: «He practicado mucho deporte a lo largo de mi vida. Fui nadadora hasta los 25 años y actualmente disfruto caminando. Me refiero a caminatas prolongadas, de una o dos horas. A menudo, opto por ir y volver andando en lugar de tomar un taxi, y en vez de usar el ascensor, subo y bajo escaleras». Además, añadió: «Actualmente, no realizo entrenamiento de fuerza. Sin embargo, he practicado mucho pilates, y siento que, de alguna manera, el cuerpo tiene memoria».
Esta ausencia de una disciplina rigurosa no implica descuido. Para Paz Vega, su bienestar actual, a los 50 años, se basa en pilares innegociables: la protección solar y una alimentación centrada en productos frescos y reales. Ella confesó: «Al principio, era más exigente con la crema, la rutina, el maquillaje, el desmaquillado... hasta que dije 'basta'». No obstante, hay un hábito del que no se desprende: «Lo único que hago, y lo he hecho desde siempre, es protegerme del sol». Para ella, es más una cuestión práctica que estética. «Nunca me expongo al sol directamente. Siempre uso protección en el rostro porque aparecen manchas y siento que el sol es el principal factor de envejecimiento», explicó.
Su enfoque sobre la alimentación no es extremista, pero difiere significativamente de lo que promueve la industria alimentaria. Paz Vega no sigue dietas estrictas ni restringe calorías. Tampoco recurre a alimentos milagrosos. Su único compromiso nutricional es con la comida auténtica: «Soy muy rigurosa en eso. Prefiero no comer antes que consumir un producto procesado o un sándwich de dudosa procedencia», afirmó. Sin embargo, una cosa es tener principios y otra es que se conviertan en una fuente de ansiedad. «Si te alimentas bien y te hidratas correctamente, de adentro hacia afuera, tu piel no requiere tanto», aseguró. Al final, al mantener lo básico en orden, no es necesario buscar soluciones cosméticas para compensar hábitos menos saludables.
La madurez, no obstante, trae consigo cambios para las mujeres que, en ocasiones, requieren ajustes en las decisiones previas. La actriz reconoció que comienza a experimentar algunas transformaciones asociadas a la transición hormonal. «Ahora me cuesta conciliar el sueño. Algunos días siento cierta niebla mental», detalló.
Durante la filmación de MasterChef Celebrity, encontró una ayuda inesperada gracias a la diseñadora María Escoté, quien le recomendó un tipo específico de magnesio. Según Vega, «todas estábamos muy estresadas y con horarios imposibles». Al principio, se mostró escéptica, pensando: «Los primeros días, creí que no surtía efecto». Sin embargo, tras varias jornadas, comenzó a percibir una diferencia significativa. «No es que provoque somnolencia, sino que simplemente te sientes relajada y duermes profundamente toda la noche».
Desde entonces, este es el único suplemento que consume de forma regular. Hasta hace poco, los complementos no formaban parte de sus hábitos saludables, pero esto demuestra que la adaptabilidad es fundamental en la búsqueda del bienestar óptimo. «Me hice un chequeo, perdí un poco de peso. No tengo anemia, mis niveles de vitamina B y ácido fólico están bien», recordó. Quizás por ello, insiste en no complicarse la vida: sin una batería interminable de suplementos, ni una rutina deportiva inalcanzable, ni una lista de obligaciones asociadas al autocuidado. Solo aquello que le funciona y siente que necesita.