En la búsqueda milenaria de una existencia prolongada y de calidad, la ciencia moderna arroja luz sobre los pilares fundamentales para alcanzar una vida centenaria con facultades intactas. Si bien la predisposición genética juega un rol significativo, un panel de especialistas en longevidad de Quirónsalud enfatiza que el verdadero elixir reside en la adopción constante de prácticas saludables a lo largo de los años. Desde el mantenimiento de la musculatura y la actividad física regular hasta la higiene del sueño, la moderación en el consumo de alcohol y tabaco, la gestión del estrés, el fomento de las relaciones interpersonales y la posesión de un propósito vital, cada elección diaria contribuye a forjar un camino hacia un envejecimiento exitoso. Estos expertos desvelan cómo la interacción entre nuestro código genético y las decisiones de estilo de vida son determinantes para aspirar a una existencia larga, autónoma y libre de enfermedades graves, destacando que una mente feliz y conectada es tan vital como un cuerpo robusto.
La Dra. Carmen Ayuso, destacada jefa del Departamento de Genética del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, divide a las personas longevas en dos grupos principales: aquellos que superan los cien años, denominados centenarios, y los 'supercentenarios', individuos que alcanzan los 110 años o más. El estudio de estas poblaciones es esencial para desentrañar los factores genéticos, ambientales y de estilo de vida que contribuyen a una prolongación excepcional de la vida. Esta investigación proporciona información valiosa sobre cómo podemos influir en nuestra propia trayectoria de envejecimiento.
El Dr. Jesús García-Foncillas, director del Comprehensive Cancer Center del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, subraya que la longevidad no se trata únicamente de extender la cantidad de años vividos, sino de maximizar su calidad. Su enfoque se centra en garantizar que esos años adicionales se disfruten con plena capacidad física, cognitiva y funcional, sin la carga de discapacidades severas o múltiples enfermedades. Desde una perspectiva biológica, el envejecimiento se caracteriza por la acumulación progresiva de daños a nivel molecular y celular. La longevidad excepcional, definida como vivir alrededor de un siglo con independencia funcional, es el resultado de una compleja interacción entre la herencia genética, el entorno y las elecciones de estilo de vida. Para abordar la longevidad de manera efectiva, el Dr. García-Foncillas recomienda una serie de hábitos probados, que incluyen actividad física constante, una dieta con restricción calórica moderada pero rica en nutrientes, la eliminación o reducción mínima del consumo de alcohol, evitar el tabaco, asegurar un sueño de alta calidad de 7 a 9 horas, minimizar la exposición a contaminantes y cultivar conexiones sociales positivas.
Investigaciones recientes sugieren que la genética puede desempeñar un papel más preponderante en la longevidad de lo que se creía anteriormente, con estimaciones que alcanzan hasta el 55%. La Dra. Ayuso explica que esta revisión al alza se debe a la mejora en las metodologías de estudio y la precisión en la recopilación de datos, enfocándose más en la mortalidad intrínseca. Se han identificado genes como FOXO3, APOE y los asociados a las Sirtuinas (SIRT1, SIRT3, SIRT6) como factores genéticos clave, vinculados a la protección cardiovascular, la función cognitiva y la capacidad antiinflamatoria. Además, los cambios epigenéticos a lo largo de la vida y el acortamiento de los telómeros son aspectos cruciales en el proceso de envejecimiento.
Para prolongar la vida de manera efectiva, el Dr. García-Foncillas identifica cuatro pilares principales: la salud cardiovascular, la prevención del cáncer, el metabolismo y la neurología. Entre las acciones más influyentes se encuentran evitar el tabaco y el vapeo (responsables de un alto porcentaje de cánceres y muertes evitables), practicar ejercicio regularmente (incluso 90 minutos semanales pueden reducir la mortalidad), seguir una dieta saludable como la mediterránea, mantener un índice de masa corporal adecuado, asegurar un sueño reparador y evitar el aislamiento social.
La Dra. Débora Nuevo, líder de las Unidades de Longevidad y Microbiota en Olympia Quirónsalud, insiste en que no hay soluciones mágicas para vivir 100 años. La verdadera clave reside en la constancia de hábitos saludables a lo largo del tiempo, enfatizando que la salud es un sistema interconectado. Resalta la importancia de la masa muscular, la actividad física, un sueño de calidad, la abstinencia de tabaco, la moderación alcohólica, la gestión del estrés y el mantenimiento de una vida social activa y con propósito.
El estrés crónico y el sueño son dos factores a menudo subestimados que, según la Dra. Nuevo, son centrales para la longevidad. El estrés sostenido eleva el cortisol, promueve la inflamación, altera la microbiota intestinal y afecta negativamente el metabolismo, acelerando el envejecimiento biológico. Un sueño deficiente, por otro lado, se asocia con un mayor riesgo de obesidad, diabetes, deterioro cognitivo y enfermedades cardiovasculares, impactando además la regulación hormonal y el sistema inmunológico.
La prevención del cáncer, la inflamación y las enfermedades cardiovasculares son preocupaciones primordiales. El Dr. García-Foncillas es optimista sobre la prevención del cáncer, señalando que entre el 30% y el 50% de los cánceres más comunes son prevenibles a través del estilo de vida, vacunas y ejercicio. Los factores de riesgo modificables incluyen el tabaco, ciertas infecciones, el alcohol, el sobrepeso, la inactividad física y una dieta inadecuada. La Dra. Nuevo advierte sobre el consumo de ultraprocesados, que suelen contener excesos de azúcares y grasas de baja calidad, recomendando una dieta basada en alimentos frescos, como la mediterránea, por su sólida evidencia científica en prevención de enfermedades cardiovasculares y salud general.
La microbiota intestinal emerge como un nuevo "reloj biológico", influyendo en la inflamación, el sistema inmune, el metabolismo y la salud mental. Las unidades médicas especializadas en microbiota están integrando su estudio y tratamiento en enfoques integrales de longevidad. El Dr. Xavier Ruyra, jefe de Cirugía Cardiovascular del Instituto del Corazón Quirónsalud Teknon, enfatiza la importancia de que las mujeres reconozcan que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en su sexo, superando al cáncer de mama. Recomienda chequeos cardiovasculares básicos al inicio de la menopausia para una detección temprana y acción preventiva.
Finalmente, la mente juega un papel crucial en la longevidad. La Dra. Nuevo explica que el estrés crónico, la depresión y el aislamiento social impactan la inflamación, el sueño y la salud cerebral. Las relaciones sociales sólidas se asocian con una menor mortalidad, ya que el cerebro no envejece de forma aislada. El Dr. Ruyra resalta la importancia de tener un 'Ikigai' o propósito de vida, así como una actitud proactiva y positiva frente a los desafíos. Menciona las "zonas azules", regiones donde las personas viven más de cien años con calidad de vida, atribuyendo su longevidad a la gestión del estrés, un estilo de vida tranquilo, actividad física, dieta equilibrada y, fundamentalmente, la felicidad. La Dra. Dolores Sánchez Manzano, internista en el Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo, concluye que, aunque la genética es inmutable, podemos influir en la epigenética a través de hábitos y relaciones sociales. Un ambiente psicosocial y medioambiental saludable, junto con el apoyo familiar y social, son vitales para una longevidad con calidad.