El programa intergeneracional de Amavir, denominado "De acampada con mis abuelos", ha sido distinguido como finalista en los renombrados SilverEco & Ageing Well International Awards. Esta iniciativa, implementada en una gran parte de sus residencias, subraya el compromiso de la organización con la creación de vínculos significativos entre diferentes grupos de edad, promoviendo el envejecimiento activo y el impacto social positivo.
La propuesta de Amavir fue destacada en la categoría de "Impacto Social y Conexión Intergeneracional" en la reciente ceremonia de los SilverEco & Ageing Well International Awards, celebrada en Cannes, Francia. Estos galardones reconocen globalmente proyectos que impulsan la economía de la longevidad y fomentan estilos de vida activos en la tercera edad. La participación de Amavir refleja su dedicación a enriquecer la vida de sus residentes a través de experiencias compartidas.
El evento de premiación tuvo lugar en el emblemático Palais des Festivals de Cannes, un marco ideal para celebrar la innovación en el campo del envejecimiento. En representación de Amavir, asistieron figuras clave como Lourdes Rivera, directora general; Roberto Rodríguez, director de Comunicación, Comercialización y Sostenibilidad; y Anne-Sophie Plouhinec, directora de Asuntos Públicos del Grupo Maisons de Famille, quienes subrayaron la relevancia de este reconocimiento para la organización.
Con orígenes hace más de quince años en los centros de Navarra y una expansión a nivel nacional, el programa "De acampada con mis abuelos" reúne a niños de entre seis y doce años, en su mayoría nietos de residentes e hijos de empleados, con las personas mayores de las residencias. La edición de 2026 abarcó 35 residencias y contó con la participación de más de cuatrocientos niños, creando un ambiente de camaradería y aprendizaje.
Durante estos encuentros, se llevan a cabo diversas actividades que van desde gymkanas y juegos hasta talleres creativos, excursiones, sesiones de cocina y terapias participativas. Esta dinámica transforma las residencias en vibrantes centros de convivencia donde la sabiduría y vivencia de los mayores se entrelazan con la vitalidad y la curiosidad de los más jóvenes, fomentando un intercambio enriquecedor para todos.
La iniciativa busca establecer entornos naturales donde las generaciones puedan interactuar, compartiendo conocimientos y experiencias, y descubriendo el valor intrínseco que cada grupo puede aportar al otro. Este modelo de convivencia intergeneracional no solo beneficia a los participantes directamente, sino que también crea un sentido de comunidad y pertenencia.
El programa se caracteriza por su efecto bidireccional. Para las personas mayores, la interacción con los niños promueve la socialización, la actividad física, la estimulación cognitiva y un mayor bienestar emocional. Para los niños, representa una oportunidad para desarrollar virtudes como el respeto, la empatía y la solidaridad, al tiempo que aprenden de las experiencias de sus mayores.
Adicionalmente, el proyecto contribuye significativamente a la conciliación familiar y laboral, al ofrecer una opción para los hijos de los profesionales de Amavir durante los periodos vacacionales. De esta manera, los niños pueden pasar tiempo con sus familias y conocer el entorno de trabajo de sus padres, fortaleciendo los lazos familiares y comunitarios.
A lo largo de su trayectoria, esta iniciativa ha recibido diversos reconocimientos, incluyendo el primer accésit en los Premios Tomás Belzunegui de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología, y una mención de honor en los Premios La Chambre 2026 de la Cámara de Comercio Franco-Española, lo que valida su impacto positivo y su relevancia social.