La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la Asociación Española de Vacunología (AEV) y la Federación Española de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (FENAER) han alzado su voz de forma conjunta para solicitar una estrategia unificada, armonizada y justa en la inmunización respiratoria de adultos con afecciones crónicas del sistema respiratorio. Estas organizaciones subrayan la imperiosa necesidad de incorporar la prevención de infecciones respiratorias como un pilar fundamental en el manejo integral de pacientes con patologías como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma severa, bronquiectasias, enfermedades pulmonares intersticiales, hipertensión pulmonar, trasplantes pulmonares y otras condiciones respiratorias.
Las entidades mencionadas resaltan los avances significativos logrados en la prevención de enfermedades respiratorias en los últimos años. Estos incluyen la mejora de los programas de vacunación contra la gripe, la expansión de la protección frente al neumococo, la disponibilidad de la vacuna contra la COVID-19 y la emergencia de vacunas para el virus respiratorio sincitial (VRS) en adultos. A pesar de estos progresos, enfatizan la importancia de fortalecer el calendario vacunal para adultos con enfermedades respiratorias crónicas, ajustándolo de manera más precisa al riesgo clínico individual de cada paciente. Un enfermo respiratorio crónico es particularmente susceptible a las infecciones que pueden desencadenar exacerbaciones graves, hospitalizaciones o un deterioro funcional irreversible.
Por ello, se insiste en que la administración de vacunas no debe depender exclusivamente de la edad del paciente, sino también de su enfermedad subyacente, la severidad de esta, las comorbilidades presentes, su nivel de fragilidad, historiales de ingresos previos y el riesgo de complicaciones. Se destaca que la vacunación contra la gripe, COVID-19 y neumococo ya es una herramienta preventiva esencial para estos pacientes, a la que se suma la vacuna contra el VRS en poblaciones vulnerables. No obstante, la implementación de la vacunación contra el VRS en adultos aún presenta disparidades entre las distintas comunidades autónomas, lo que genera desigualdades en el acceso a la protección para pacientes con perfiles clínicos semejantes.
Para SEPAR, AEV y FENAER, la prevención respiratoria debe abordarse con un enfoque de equidad, garantizando que el acceso a la protección no esté determinado por la ubicación geográfica. Si dos pacientes presentan riesgos clínicos similares, deberían tener las mismas oportunidades de recibir inmunización contra infecciones respiratorias prevenibles. Por tanto, instan a las autoridades sanitarias a intensificar la coordinación para establecer criterios uniformes, transparentes y respaldados por la evidencia científica, así como a mejorar la identificación de aquellos pacientes respiratorios con mayor riesgo de sufrir exacerbaciones, hospitalizaciones o un empeoramiento clínico. La inmunización respiratoria no solo salvaguarda a los pacientes, sino que también alivia la carga asistencial en los servicios de atención primaria, neumología, urgencias, hospitalización y unidades de cuidados intensivos, especialmente durante las temporadas de mayor incidencia de virus respiratorios.
En resumen, estas organizaciones instan a una acción concertada para establecer una política de salud pública robusta que asegure la protección de los individuos más vulnerables. Es crucial optimizar el esquema de vacunación para adultos con enfermedades respiratorias crónicas, eliminando las variaciones injustificadas entre regiones. Una mejor identificación de los pacientes con alto riesgo clínico es fundamental, al igual que la integración de las vacunas contra la gripe, COVID-19, neumococo y VRS en una estrategia global de prevención respiratoria. La mejora de la colaboración entre los diversos niveles de atención sanitaria y la monitorización de la cobertura, eficacia y seguridad de las vacunas son pasos esenciales para disminuir las exacerbaciones, hospitalizaciones y complicaciones prevenibles, utilizando las herramientas preventivas disponibles con rigor y una clara visión de salud pública.