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Cómo la Radiación Solar Afecta Nuestros Ojos y Piel

07/03 2026

La exposición a los rayos ultravioleta (UV), sobre todo durante los meses cálidos con más luz solar, puede desencadenar diversas afecciones visuales, como el oscurecimiento del cristalino, la degeneración de la mácula y la queratitis, conocida comúnmente como “ojo de surfista”. Este último se vincula con una sobreexposición al sol y al viento. Para salvaguardar nuestros ojos y la agudeza visual, es esencial el uso de lentes de sol aprobados con protección UV, así como la aplicación de cremas con factor de protección solar en el área periorbital. Además de los daños directamente atribuibles a la radiación solar, existen otros elementos estivales que contribuyen al deterioro de la salud ocular, como la sequedad ambiental y el contacto con el agua de mar o piscinas. Es vital una estrategia de prevención integral para mantener la salud de la vista a largo plazo.

La Dra. Lucía Galletero, experta de la clínica oftalmológica Miranza, subraya el impacto particular que la radiación solar ejerce sobre la retina. Explica que la radiación ultravioleta altera el entorno microscópico de la retina, incrementando el riesgo de enfermedades como la degeneración macular. Además del oscurecimiento del cristalino y la inflamación corneal, otro peligro significativo es la retinopatía solar, una lesión ocasionada por observar directamente el astro rey, incluso por breves instantes. Esta advertencia es especialmente relevante de cara a eventos astronómicos como los eclipses solares.

La especialista señala que estos daños suelen ser irreversibles y pueden generar problemas de visión o puntos ciegos. Este tipo de lesiones tiene la capacidad de destruir las células fotosensibles de la retina, pudiendo causar un daño permanente. Además, la exposición prolongada al sol puede manifestarse con síntomas como ojos secos, irritación y otras molestias. Más allá de la radiación UV, factores ambientales de verano como el calor, el viento, el aire acondicionado y la evaporación también contribuyen a la sequedad ocular. Asimismo, el contacto con el agua salada o clorada de piscinas puede irritar la superficie del ojo y alterar la película lagrimal.

Los profesionales de Miranza también resaltan la importancia de proteger la delicada piel alrededor de los ojos. Esta zona es particularmente vulnerable a la radiación solar debido a su menor grosor y a la escasez de colágeno, elastina y tejido adiposo. Como resultado, la acumulación de exposición solar puede acelerar el envejecimiento prematuro, dando lugar a la aparición de líneas finas, discromías y pérdida de firmeza en párpados y contorno. Por ello, no basta con usar gafas de sol; es fundamental aplicar protector solar específico para esta área, renovando su aplicación en casos de exposición prolongada.

Es imprescindible que las gafas de sol cumplan con los estándares de homologación, incorporando filtros UV y siendo adquiridas en establecimientos especializados. Los lentes oscuros sin protección certificada contra la radiación ultravioleta pueden ser insuficientes e incluso generar una falsa sensación de resguardo. Esto se debe a que propician la dilatación de la pupila, permitiendo un mayor ingreso de luz dañina al ojo. Niños, atletas al aire libre, individuos con ojos claros o aquellos con afecciones oculares preexistentes son especialmente sensibles a los efectos acumulativos de la exposición solar. En estos grupos, la implementación de medidas preventivas cobra una relevancia aún mayor para salvaguardar la salud visual a largo plazo.