Salud de los Ancianos>

El Duelo Prolongado y su Impacto en el Deterioro Cognitivo de Adultos Mayores

08/19 2026

Este estudio profundo, llevado a cabo por expertos del Hospital del Mar y la Universidad Autónoma de Barcelona, ha puesto de manifiesto una conexión alarmante entre la persistencia del duelo tras una pérdida significativa y el declive de las capacidades cognitivas en la población de edad avanzada. La investigación enfatiza que una reacción patológica al luto, extendida más allá de los seis meses, incide directamente en funciones cerebrales clave, afectando a un segmento considerable de personas mayores. Los hallazgos subrayan la urgencia de integrar el cribado del duelo en las evaluaciones geriátricas habituales para implementar estrategias de apoyo y tratamiento precoz.

Impacto del Duelo Prolongado en la Salud Cognitiva de los Mayores

En el mes de agosto de 2026, una investigación pionera liderada por el Hospital del Mar y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y publicada en la destacada Revista Colombiana de Psiquiatría, reveló que el luto prolongado, esa reacción que se extiende por más de medio año tras la pérdida de un ser querido, representa un factor de riesgo significativo para el deterioro cognitivo en individuos mayores. Este fenómeno afecta a una proporción considerable, entre el 7% y el 10%, de las personas mayores de 60 años.

La Dra. Laura Maldonado-Liñán, investigadora principal de la UAB, enfatizó que este tipo de duelo constituye un «factor de riesgo independiente» para la disminución de la cognición, distinto de otras variables conocidas. Las manifestaciones de este duelo prolongado incluyen una nostalgia intensa, una preocupación constante, dificultades para aceptar la partida y una perceptible pérdida del sentido de la vida.

Las consecuencias de este proceso afectivo no resuelto se extienden a un abanico de funciones intelectuales. Entre las más afectadas se encuentran la memoria a corto plazo, la capacidad de atención, la velocidad con la que se procesa la información, las funciones ejecutivas —esenciales para la planificación y la resolución de problemas—, la fluidez verbal y las habilidades visoespaciales, así como la toma de decisiones con carga emocional. El Dr. Josep Deví, neuropsicólogo y psicólogo clínico del Hospital del Mar, resaltó que la intensidad del duelo y la vulnerabilidad individual, incluyendo la presencia de enfermedades previas o trastornos psicopatológicos, modulan el nivel de afectación cognitiva. El estudio aboga por la inclusión de la evaluación del duelo prolongado en la Valoración Geriátrica Integral (VGI), permitiendo así un seguimiento adecuado y la implementación de tratamientos multidisciplinares, que pueden incluir apoyo psiquiátrico y psicológico, con o sin farmacoterapia. Los investigadores sugieren que, en ausencia de otras condiciones neurológicas de base, las repercusiones emocionales y cognitivas del duelo prolongado podrían ser reversibles.

Aunque la investigación se centró en mayores de 60 años, los expertos advierten que el duelo prolongado puede manifestarse en cualquier etapa de la vida.

Este estudio arroja luz sobre una problemática subestimada en el ámbito de la salud geriátrica. La revelación de que el duelo prolongado puede no solo impactar emocionalmente, sino también acelerar o provocar un declive cognitivo, es un llamado a la acción para la comunidad médica y asistencial. Nos obliga a reconsiderar la forma en que abordamos las pérdidas en la vejez y a integrar una perspectiva más holística en el cuidado de nuestros mayores. La sugerencia de incluir la evaluación del duelo en la Valoración Geriátrica Integral es un paso fundamental hacia un enfoque más preventivo y personalizado, que podría mejorar significativamente la calidad de vida de muchos adultos mayores, ofreciéndoles las herramientas necesarias para navegar el complejo camino del luto sin comprometer su bienestar cognitivo. Es una invitación a la empatía y a la intervención temprana, recordándonos que el cuidado de la salud mental es tan crucial como el físico, especialmente en las etapas más vulnerables de la vida.