El proyecto Fit-Truck, impulsado por el equipo de investigación i+HEALTH de la UEMC, surge como una respuesta a la problemática de la despoblación y las disparidades en el acceso a servicios de salud. Esta propuesta, enmarcada en la VII Convocatoria de Proyectos de Investigación y Retención del Talento, tiene como meta primordial acercar el entrenamiento de fuerza a personas mayores de 55 años, con el fin de disminuir el riesgo de caídas y potenciar su autonomía en el día a día.
Inspirado en el concepto de los populares food-trucks, este remolque ha sido transformado en un gimnasio completamente equipado con barras, discos, mancuernas y cajones. Lo que distingue a Fit-Truck es la presencia constante de un graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, quien no solo dirige las sesiones, sino que también las adapta meticulosamente a las necesidades individuales de cada participante, garantizando un enfoque basado en la ciencia.
David García López, rector de la UEMC, subraya que este proyecto es un reflejo del compromiso de la universidad en la formación de talento, la generación de investigación de alta calidad y su transferencia a la sociedad para afrontar retos tan cruciales como el envejecimiento de la población.
Por su parte, Conrado Íscar, presidente de la Diputación de Valladolid, enfatiza que esta iniciativa busca asegurar que la ubicación geográfica no sea un factor determinante en la calidad de vida de los ciudadanos, haciendo alusión a una inversión previa de 9,3 millones de euros en infraestructuras deportivas a nivel provincial.
Durante su etapa inicial, el Fit-Truck recorrerá dos rutas establecidas, abarcando un total de ocho localidades de la provincia, incluyendo Fuensaldaña, Mucientes y Trigueros del Valle. El plan prevé la realización de dos sesiones semanales en cada municipio, con una estimación de 250 personas inscritas inicialmente. Más allá de promover la actividad física, el programa aspira a combatir la soledad no deseada mediante la creación de espacios que favorezcan la interacción y la convivencia social.
La sostenibilidad es otro pilar fundamental de este proyecto. Gracias a la colaboración de VASA Arroyo, el transporte del remolque se efectúa utilizando un vehículo híbrido, minimizando así la huella ecológica de los desplazamientos.
Con esta intervención, ambas instituciones evaluarán la viabilidad de un modelo itinerante que podría ser implementado en otras áreas rurales que enfrentan desafíos similares en términos de envejecimiento demográfico y carencia de servicios especializados.