El descanso de los recién nacidos es un tema que genera múltiples interrogantes en los padres, especialmente en lo que respecta a la duración del sueño, la elección de la cuna y, crucialmente, la postura más segura. Esta última inquietud, en particular, suele ser una fuente de gran preocupación para los cuidadores.
Es esencial adoptar una posición adecuada y crear un ambiente de sueño seguro para mitigar peligros y asegurar un descanso completo tanto para el lactante como para quienes lo cuidan. Expertos en pediatría ofrecen sus directrices para lograrlo.
El doctor Iván Gastropedia, especialista en gastroenterología y endoscopia pediátrica, enfatiza que la posición del sueño es fundamental para la seguridad del bebé. Se aconseja, por norma general, colocar al infante boca arriba sobre una superficie firme y despejada. Es vital evitar almohadas, cojines, mantas sueltas o cualquier otro objeto que pueda obstruir su respiración. Esta posición es considerada la más segura durante los primeros meses, ya que mantiene las vías respiratorias desobstruidas y reduce ciertos peligros asociados al sueño. Además, ayuda al bebé a regular su temperatura corporal y disminuye el riesgo de muerte súbita. Es igualmente importante que el colchón sea firme y que la cuna o moisés cumplan con las normas de seguridad infantil.
A pesar de estas recomendaciones generales, el doctor Gastropedia subraya que cada bebé es único y sus necesidades pueden variar según su edad, desarrollo y condición médica. Por ello, ante cualquier duda, es indispensable consultar al pediatra, quien ofrecerá orientación personalizada.
La neonatóloga Yanela Rodríguez advierte sobre las posturas que deben evitarse. Dormir boca abajo aumenta el riesgo de asfixia y limita la capacidad del bebé para mover la cabeza. La postura de lado tampoco es aconsejable, ya que el bebé podría girar y quedar boca abajo por inercia. Además, se desaconsejan las superficies blandas como sofás, cojines o hamacas, pues el pequeño podría hundirse o rodar, poniéndose en peligro. Una superficie libre de obstáculos, un colchón firme y la ausencia de almohadas son elementos clave para un sueño verdaderamente seguro.
Más allá de la superficie, la temperatura de la habitación es un factor crucial. Un ambiente excesivamente cálido puede provocar sobrecalentamiento y dificultar el descanso del pequeño. También se recomienda evitar gorros, mantas gruesas o ropa de abrigo excesiva durante el sueño, a menos que un médico lo indique. Para evaluar la temperatura corporal del bebé, se debe tocar su nuca o pecho, ya que las manos y los pies suelen estar naturalmente más fríos. En general, los especialistas sugieren una temperatura ambiente de 20-22 grados Celsius para garantizar el bienestar. Es fundamental estar atento a cualquier signo de incomodidad térmica y ajustar la vestimenta del bebé, consultando siempre a un profesional de la salud.