Durante la sacudida principal de un terremoto, la acción más segura es seguir el protocolo internacional de “agacharse, cubrirse y sujetarse”. Esta estrategia busca reducir el riesgo de caídas y proteger las zonas vitales como la cabeza, el cuello y el tronco de impactos con objetos que puedan desplazarse o caer. Mantener la calma es crucial para una reacción efectiva.
Si te encuentras dentro de un edificio, la recomendación principal es no intentar salir de inmediato ni usar ascensores. Es preferible buscar refugio bajo una mesa resistente y aferrarse a ella. En ausencia de una mesa, lo ideal es ubicarse junto a una pared interna, lejos de ventanas y cualquier objeto que pueda caer. Proteger la cabeza y el cuello con los brazos es una medida adicional indispensable.
Si el terremoto te sorprende en la cama, lo más aconsejable es permanecer allí, a menos que haya un peligro inminente directamente encima. Cubrirse la cabeza y el cuello con una almohada puede ofrecer una protección básica contra posibles impactos.
Para quienes se encuentran en la calle, la prioridad es alejarse de fachadas, muros, postes, cables eléctricos, árboles y cualquier estructura que pueda colapsar o desprenderse. Dirigirse a un espacio abierto, agacharse y protegerse hasta que el temblor termine es la pauta a seguir.
Si el sismo ocurre mientras conduces, se debe detener el vehículo en un lugar seguro, lejos de puentes, túneles, cables y edificios altos. Es importante activar las luces de emergencia y permanecer dentro del coche hasta que la tierra deje de temblar.
Tras un terremoto fuerte o prolongado cerca de la costa, es imperativo moverse de inmediato hacia una zona elevada o tierra adentro, sin esperar una alerta oficial. Esta acción preventiva es vital para evitar los riesgos de un tsunami.
Una vez que el movimiento telúrico ha cesado, es fundamental mantener la serenidad y esperar unos instantes antes de moverse. Dada la posibilidad de encontrar cristales o escombros, es aconsejable calzarse con zapatos resistentes. Tras verificar si hay personas heridas y ofrecer ayuda solo si no implica riesgo personal, se deben revisar las infraestructuras en busca de daños estructurales, fugas de gas, cables caídos o incendios. Desconectar los suministros es prudente si la situación lo permite y no hay peligro.
Para contactar a familiares, es preferible utilizar mensajes de texto o aplicaciones de mensajería para no saturar las redes telefónicas. Es crucial obtener información únicamente de fuentes oficiales y evitar la propagación de rumores o noticias no verificadas.
En el ámbito higiénico-dietético, es vital consumir solo agua potable o autorizada y alimentos en buen estado. Mantener una higiene de manos rigurosa y desechar productos contaminados o que hayan perdido la cadena de frío es esencial para prevenir enfermedades.
Si te encuentras atrapado bajo escombros, es fundamental cubrirse la boca y la nariz con un paño para evitar inhalar polvo y abstenerse de gritar para conservar energía. Hacer ruido golpeando tuberías, paredes o estructuras firmes, o usando un silbato, puede ayudar a los equipos de rescate a localizarte.
La preparación del hogar, la práctica de simulacros y la memorización de las tres acciones clave (agacharse, cubrirse y sujetarse) son elementos fundamentales para mitigar los riesgos de lesiones y asegurar una respuesta eficaz hasta la llegada de los servicios de emergencia.