La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la firma Roche Diagnóstica han sellado un convenio fundamental con el fin de acelerar la disponibilidad de sistemas integrados para el tamizaje de ADN del Virus del Papiloma Humano (VPH) en toda América Latina y el Caribe. Este virus, en su forma persistente, es el principal factor etiológico del cáncer de cuello uterino.
Este pacto, según lo declarado por Roche, tiene como meta primordial asistir a las naciones en la optimización de sus programas de cribado de ADN del VPH. Asimismo, busca impulsar los objetivos establecidos en el Plan de Acción de la OPS para la Prevención y Control del Cáncer Cervicouterino 2018-2030, y alinearse con la estrategia global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la erradicación de esta patología como problema de salud pública.
El cáncer cervicouterino es notablemente prevenible. Sin embargo, América Latina y el Caribe registran las segundas tasas más altas de incidencia y mortalidad a nivel mundial, solo superadas por África. Un estudio de la OPS y la OMS, 'Análisis de la situación de cáncer de cuello uterino en la Región de las Américas', revela una tasa ajustada por edad de 15,1 casos por cada 100.000 mujeres en la región, una cifra que excede significativamente el umbral de eliminación de la OMS de cuatro casos por cada 100.000.
La detección del VPH permite identificar a las mujeres con mayor predisposición a desarrollar la enfermedad y reconocer lesiones precancerosas, lo que posibilita su tratamiento antes de que evolucionen a un cáncer invasivo.
Jordi Fernández Capo, presidente de Roche Diagnóstica para América Latina, enfatizó la trascendencia de colaborar con la OPS y otros actores del sector salud. Subrayó que esta cooperación ofrece la oportunidad de implementar programas de cribado esenciales para detectar a más mujeres en riesgo y asegurar que reciban la atención y el seguimiento adecuados.
Fernández Capo también resaltó que el apoyo a sistemas de tamizaje más robustos e integrados, equipados con plataformas moleculares de alto rendimiento, puede facilitar un acceso más amplio a una detección temprana y precisa, brindando la atención necesaria en el momento crítico.
La materialización de este acuerdo se efectuará a través de los Fondos Rotatorios Regionales de la OPS, un mecanismo colaborativo que busca mejorar el acceso a las innovaciones en el ámbito de la salud. Roche Diagnóstica contribuirá facilitando el suministro de soluciones de tamizaje de ADN del VPH y otras tecnologías diagnósticas complementarias.
Según el estudio Estampa, liderado por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) y la OPS, las pruebas de VPH alcanzan una tasa de detección del 98,1 % para las lesiones cervicales de alto grado, superando significativamente el 48,5 % de otros métodos como la citología cervical (Papanicolaou).
Para expandir el acceso a estas técnicas de tamizaje, es indispensable contar con una infraestructura diagnóstica sólida e integrada, que incluya plataformas moleculares de alto rendimiento. Estas son cruciales para garantizar la calidad y la continuidad en todo el proceso de cribado.
La progresión de la infección por VPH hacia el cáncer cervicouterino suele ser lenta, pudiendo tardar décadas. En sus fases iniciales, el VPH rara vez presenta síntomas, lo que a menudo lleva a que las mujeres desconozcan su infección. Cuando los síntomas aparecen, el cáncer ya podría estar en desarrollo.
Frente a esta realidad, Roche Diagnóstica aportará su vasta experiencia en diagnóstico y su extensa red de colaboradores, tanto locales como internacionales, para apoyar las iniciativas destinadas a fortalecer las vías de tamizaje y avanzar en la erradicación del cáncer de cuello uterino en América Latina y el Caribe.
La Estrategia Mundial de la OMS para la Eliminación del Cáncer Cervicouterino ha fijado las metas 90-70-90 para el año 2030. Estas incluyen: vacunar al 90 % de las niñas menores de 15 años contra el VPH; realizar pruebas de tamizaje de alta eficacia al 70 % de las mujeres antes de los 35 años y una segunda vez antes de los 45; y asegurar el tratamiento del 90 % de las mujeres con lesiones precancerosas y del 90 % de aquellas con cáncer invasivo.
Según las estimaciones de la OMS, el cumplimiento de las metas 90-70-90 en países de ingresos bajos y medios-bajos podría prevenir aproximadamente 300.000 muertes por cáncer cervicouterino para 2030, más de 14 millones para 2070 y más de 62 millones para 212