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Innovación en Residencias: Diseño Basado en Evidencia para Mejorar el Bienestar Geriátrico

09/21 2026

El proyecto HabitatCare, una iniciativa colaborativa liderada por WeMind Cluster y AMBIT Cluster, ha concluido exitosamente su fase piloto en el Centro Residencial Palau. Este programa pionero ha demostrado de manera contundente cómo la implementación de un diseño espacial fundamentado en evidencia científica puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de los residentes de la tercera edad en entornos asistenciales. La integración estratégica de neuroarquitectura con tecnología no invasiva y un enfoque de cocreación ha abierto nuevas vías para potenciar el envejecimiento activo y mejorar el bienestar general de esta población.

Detalles de la Innovación en Entornos Asistenciales

En septiembre de 2026, WeMind Cluster y AMBIT Cluster compartieron los hallazgos finales de su proyecto HabitatCare. Este estudio, desarrollado en el Centro Residencial Palau, se centró en la transformación de los espacios, aplicando un enfoque holístico que combina la neuroarquitectura con tecnologías avanzadas y la participación activa de los usuarios. El objetivo era claro: crear entornos que contribuyan positivamente al bienestar cognitivo, emocional y social de los adultos mayores.

La metodología del proyecto fue meticulosa, integrando datos objetivos recopilados mediante tecnologías no invasivas con las percepciones directas de residentes, sus familiares y el personal del centro. Se analizaron factores ambientales críticos como la iluminación, la acústica, la calidad del aire, la biofilia (conexión con la naturaleza), el mobiliario y la disposición de los recorridos internos. Este análisis exhaustivo permitió identificar cómo cada elemento del entorno afecta la experiencia de los ocupantes.

Un pilar fundamental de HabitatCare fue la cocreación, utilizando herramientas como mapas cognitivos y "Resident Journeys". Estas dinámicas participativas facilitaron la identificación de áreas que promovían la calma y la seguridad, así como aquellas que generaban estrés, confusión o sobreestimulación. Gracias a estas aportaciones, se implementaron mejoras tangibles, entre las que se destacan:

  • Mayor Tranquilidad y Reposo: Se observó un incremento notable en la sensación de serenidad y una disminución de la sobrecarga en zonas rediseñadas para el descanso, el ocio y las actividades grupales.
  • Confort Ambiental y Aire Puro: Hubo una mejora en el confort acústico y una reducción de compuestos orgánicos volátiles y formaldehído, directamente vinculadas al nuevo mobiliario instalado.
  • Monitoreo Continuo: La monitorización constante reveló la necesidad de intensificar la ventilación del edificio en periodos de alta ocupación y durante los meses de verano, optimizando así la calidad del aire interior.
  • Funcionalidad Diferenciada: Se optimizó la señalización y los trazados para facilitar la orientación y fomentar la autonomía de los residentes, permitiéndoles moverse con mayor confianza.

El consorcio multidisciplinario detrás de HabitatCare incluyó expertos en arquitectura, neurotecnología, calidad ambiental, diseño biofílico, iluminación y sonido, además de especialistas en análisis del comportamiento. Esta diversidad de conocimientos permitió abordar la transformación de los espacios asistenciales desde una perspectiva integral, fusionando la experiencia de los usuarios con el rigor científico y tecnológico. Los participantes del proyecto coincidieron en que las decisiones de diseño alcanzan una mayor solidez cuando se basan en datos y evidencias concretas, y que la participación activa de residentes y profesionales es esencial para desarrollar soluciones que realmente se ajusten a las necesidades de las personas.

HabitatCare se establece como un modelo de innovación con gran potencial de replicación para el sector sociosanitario. Proporciona una base científica sólida para la creación de centros asistenciales que no solo sean más humanos, sino también más seguros y acogedores. Las entidades impulsoras del proyecto enfatizan que, si bien el diseño no puede curar enfermedades, sí tiene el poder de mejorar la calidad de vida, preservar la autonomía y transformar los entornos cotidianos en lugares más seguros, dignos y centrados en la persona.

La implementación de diseños espaciales basados en evidencia representa una revolución en la atención a la tercera edad. Al priorizar el bienestar de los residentes a través de un diseño considerado y científicamente respaldado, se redefine lo que significa vivir dignamente en un entorno asistencial. Este enfoque no solo mejora la calidad de vida individual, sino que también establece un nuevo estándar para el sector, promoviendo espacios que verdaderamente apoyan la salud y la autonomía de las personas mayores. Es un recordatorio poderoso de que el entorno físico puede ser un aliado fundamental en el camino hacia un envejecimiento más pleno y feliz.