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La Obesidad: Más Allá de la Culpa y el Estigma

10/01 2026

En un mundo obsesionado con la imagen y el peso, la obesidad a menudo se malinterpreta como una simple falta de voluntad o disciplina. Sin embargo, la psicóloga Alicia González nos invita a trascender esta visión simplista, revelando que la obesidad es una condición multifactorial, arraigada en aspectos biológicos, genéticos, ambientales, sociales y emocionales. Su perspectiva ilumina cómo la presión social y el estigma internalizado generan sentimientos de culpa y vergüenza, que lejos de motivar el cambio, paralizan a las personas y afectan profundamente su salud mental y física.

Reflexiones de Alicia González sobre el Estigma de la Obesidad

El 1 de octubre de 2026, la psicóloga Alicia González, en el contexto de la presentación de la Encuesta de Percepción Social y Médica de la Obesidad en España "Razones de Peso" (promovida por Lilly con el apoyo de IPSOS), abordó la problemática de la culpa en personas con obesidad. González destacó que, a pesar de que el 60% de los encuestados reconoce la obesidad como una enfermedad y el 76% la asocia con problemas de salud, solo el 56% de quienes viven con ella se autoidentifican como obesos. Esta discrepancia subraya la urgente necesidad de cambiar la narrativa social. La psicóloga enfatizó cómo décadas de mensajes que responsabilizan al individuo por su peso, presentándolo como un "fallo de carácter", han convertido una realidad compleja en una carga emocional devastadora. La vergüenza y la culpa resultantes no solo dañan la autoestima, sino que también llevan al aislamiento social y a la evitación de la ayuda profesional, perpetuando un ciclo de sufrimiento. González argumenta que el enfoque psicológico no debe centrarse en la pérdida de peso como un fin en sí mismo, sino en fomentar una relación más saludable y amable con el cuerpo, basada en la autocompasión y la comprensión, elementos clave para un bienestar sostenido.

La profunda reflexión de Alicia González sobre la obesidad resalta una verdad fundamental: el cuerpo no es un proyecto a controlar o castigar, sino un aliado al que hay que escuchar y cuidar con amabilidad. Su mensaje nos insta a desmantelar los prejuicios arraigados y a construir una sociedad más empática, donde el bienestar integral, y no un número en la báscula, sea la verdadera medida de la salud. Es un llamado a la autocompasión y al reconocimiento de la complejidad humana, recordándonos que el verdadero cambio surge del entendimiento y el apoyo, no de la culpa y el juicio.