Al finalizar una sesión de pilates, es común sentir que se ha realizado un gran esfuerzo. Sin embargo, Marcos Flórez, un reconocido especialista en entrenamiento, enfatiza la importancia de diferenciar si el esfuerzo proviene de la complejidad del movimiento o de la intensidad muscular. Después de los 50, esta distinción es clave para seleccionar el régimen de ejercicio más adecuado.
Flórez destaca que el pilates es excelente para fortalecer la zona central del cuerpo y mejorar la coordinación. Aúdo que, aunque algunas clases modernas incorporan elementos más exigentes, la dificultad en la ejecución no siempre se traduce en una estimulación muscular suficiente para un avance significativo. Para quienes buscan ir más allá de mejoras básicas en la fuerza, es crucial incorporar ejercicios que presenten resistencia, ya que limitar la rutina únicamente al pilates podría frenar el desarrollo muscular.
El experto sugiere un programa que incluya de dos a tres sesiones semanales de entrenamiento de resistencia muscular, junto con una sesión de pilates. Para personas que han practicado pilates durante años y son nuevas en el levantamiento de pesas, esto no implica un cambio total, sino una adición enriquecedora a su rutina. La distribución de estas actividades puede ajustarse según la intensidad: una opción podría ser alternar días de ejercicio intenso con pilates y días de descanso. La clave es asegurar una intensidad adecuada para el estímulo muscular y un tiempo suficiente para la recuperación.
Al usar mancuernas, la cuestión de cuándo aumentar el peso es común. Flórez aconseja prestar atención a las últimas repeticiones: si se pueden realizar con buena forma y se percibe la capacidad de hacer una repetición adicional, es momento de incrementar la resistencia. Las pesas son solo una de las muchas herramientas de resistencia, y el progreso debe alinearse con la capacidad individual y los objetivos de fuerza, manteniendo el pilates como un componente valioso de la programación semanal.